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Mr. Nobody

Tres de abril: José

02:00 

Es miércoles, José conduce su patrulla por las calles del viejo barrio pensando que aún faltan seis horas para que termine su turno. De vez en cuando José puede ver un peatón o automóvil aleatorio atravesando la avenida principal. Revisa su cartera y se da cuenta de que lleva menos de doscientos pesos. “ni pa´ un pinche churro” piensa. 

Por la radio de la unidad avisan de una pelea de pandillas a diez cuadras de donde José se encuentra, podría ir sin lugar a dudas, pero si al llegar no hay otra unidad para apoyarlo no podrá hacer gran cosa, además de que posiblemente arriesgaría su vida sin motivo alguno. En ese momento una motocicleta pasa a toda velocidad junto a la patrulla de José, él enciende las torretas y acelera para poder alcanzarla, de mala gana el conductor detiene la motocicleta y José baja de la patrulla. 

- Buenas mi poli, dígame ¿qué hice? - Es un hombre maduro, aparenta tener treinta y tres o treinta y cinco años, de piel morena curtida y un tatuaje de un payaso bajo el ojo izquierdo. Sin prestarle mucha atención, José habla por la radio que lleva en el uniforme. 

- Central tenemos un 10 02, una motocicleta negra, individuo de mediana edad, 10 30. Aparentemente en estado de ebriedad... - De reojo José puede notar el rostro de desconcierto del hombre. Se acerca a la motocicleta ignorándolo por completo y hace ademán de revisar la motocicleta en busca del número de serie. 

- Oh perate wey que yo nomás vengo en putiza porque ya quiero llegar con mi vieja. - José se levanta y lleva al hombre hasta la patrulla donde lo abre de piernas e intenta revisarlo - Llevo toda la semana que no pisteo. 

- Central el individuo presenta un 10 56, se está resistiendo a la revisión, procederé a llamar a tránsito para que recojan el vehículo.  

- ¿qué pues carnal? Si yo nomás venía en chinga... ah ya sé, quieres una mordida pinche perro.  

- Afirmativo 10 4. - El hombre de la motocicleta busca en su cartera y saca dos billetes de cien pesos que le ofrece a José. 

- Ten culero, namas traigo doscientos bolas. - José comienza a reír y sin parar dice 

- Uy no mi buen, con eso ni pa´ unos tacos. 

- Hijo de tu puta madre, ten pinche perro - saca otro billete de cien pesos y se lo entrega a José. - pero hora si es todo lo que traigo. 

- Gracias por su cooperación amigo. 

Sube de nuevo a su patrulla y se aleja de aquel lugar. Antes de olvidarse por completo de aquel hombre, puede ver por el retrovisor como él le dedica una seña con la mano izquierda, cosa que a José le hace gracia y comienza a reír. 

Ahora tiene casi quinientos pesos y con eso basta para un par de horas con Lupe. Tiene casi una semana sin visitarla y de ser por él, todos los días estaría con ella. No soporta la idea de que otros hombres se la cojan los días que no puede pagar sus servicios, es por eso que procura siempre detener a una o dos personas, aunque no estén haciendo realmente nada. 

Tiene que atravesar la ciudad entera para llegar al lugar de trabajo de Lupe, así que enciende las torreras de nuevo y pisa el acelerador hasta el fondo. Pasa volando frente a la esquina en que se encuentra la capilla de San Sebastián. José se persigna mientras que ve a un hombre apuntar con una pistola a un muchacho que al oír a la patrulla grita con todas sus fuerzas pidiendo ayuda. José pasa de largo y unos segundos después escucha un par de disparos. “Pinche mundo culero” piensa dando la vuelta y deteniéndose frente al burdel del Toto. 

Baja de la patrulla y entra a toda velocidad al burdel. Es un lugar pequeño, apenas si hay cuatro mesas dispersas y dos de ellas están vacías. José se dirige a la barra donde saluda al Toto. 

- Ese mi Pepe, ya hasta había pensado que mis muchachas ya no te gustaban. - El Toto usa siempre una camisa a cuadros, esa noche eran rojos con negro.  

- Como crees mi Toto, si tienes a la única que me gusta, en otros lados pura carne mala - extiende su mano para saludar al Toto y ambos ríen 

- Eso que ni qué, tú si sabes Pepe ¿cómo está tu muchacho? - José saca cuatrocientos pesos y se los entrega al Toto 

- Ya sabes, todo es la misma mierda con esa vieja, me pinches cela de a madres, ya no la aguanto a la culera. – Toto cuenta el dinero y da un chiflido, Lupe aparece desde una habitación que hay detrás de la barra, luego le entrega una llave a José - Cuídame bien al oficial Lupita – Ambos sonrieron y antes de que José y Lupe se alejaran, el Toto le da una nalgada a Lupe que no protesta. 

Desaparecen por una escalera que ambos conocen muy bien y adentro de la habitación, José no pierde el tiempo y comienza a besar a Lupe. Si algo le gusta de ella además de su culo y sus tetas es su aroma, no tiene idea de donde ha sacado ella aquel perfume, pero le encanta.  

Ella sabe bien lo que le gusta a José, así que lo besa metiendo su lengua hasta la garganta de él. Luego baja a su cuello y de ahí sube a su oído izquierdo. Mientras hace todo esto va desnudándolo y desnudándose a sí misma. Le quita la camisa y lo dirige a la cama, estando ahí comienza a besar su pecho desnudo hasta llegar a su estómago. Desabotona su pantalón y saca su miembro para comenzar a chuparlo. 

José se encuentra en el cielo, de todas las prostitutas que conoce, no hay una sola que haga aquello como Lupe. Así están por un rato hasta que él decide que le gusta más que ella esté de rodillas. José se levanta y Lupe se arrodilla frente a él para continuar su chupando. 

Está a punto de terminar, le encanta ver la cara de Lupe mientras tiene su miembro dentro de su boca, a veces la sujeta de los oídos y hace que vaya lo más profundo posible. No falta mucho. Ni José ni Lupe escuchan el momento en que la puerta de la habitación se abre, de pronto una bala atraviesa la frente de José que cae muerto al instante, mientras que Lupe grita sin saber que ha pasado. 

Publicado la semana 11. 17/03/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=2WvtG1pefjg
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