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Mr. Nobody

The Queen is Dead

Algunas cosas desaparecen de repente como si las hubieran cortado. Otras se van difuminando despacio antes de borrarse definitivamente.

Haruki Murakami

Escuchábamos a The Smiths. Ella conducía, yo miraba por la ventana. Horas antes me había encontrado en el bosque al que fui al parecer, sólo a destruir mi saxofón. Ninguno de los dos hablaba. Hubo que parar en un semáforo y ella aprovechó la espera para encender un cigarro, me miró y extendió hacia mí la cajetilla. Tomé uno, lo encendí y después de exhalardije “gracias”.

Sonaba Never Had No One Ever. Debían de ser cerca de las once, conforme avanzábamos había menos personas rondando por la calle; vi caminar a un hombre a toda prisa y dos calles más adelante una mujer veía su reloj tal vez esperando. Miré de reojo mi saxofón que yacía en el asiento trasero y luego volví mi mirada hacia ella. Tenía un semblante imperturbable y pensé que le iba bien aquella canción.

Paramos frente a “El Túnel”, creí que entraríamos, pero cuando bajó se dirigió a “The Gate”. Bajé detrás de ella y como si intuyera lo que estaba por preguntar dijo “quiero una cerveza”. Entramos y vi que John se encontraba en la barra. Había un par de mesas ocupadas y sobre el escenario unos chicos que tocaban Wish you were here.

Caminamos hasta una mesa cercana al escenario. Un mesero vino y pedimos dos cervezas, luego nos sentamos y ella pasó la mirada por los chicos que estaban tocando. Yo la veía, había colocado la mejilla sobre su puño izquierdo y con la mano derecha jugueteaba con el encendedor. Sus labios eran tan hermosos como los recordaba. Regresó el mesero con nuestras cervezas y aun sin hablar comenzamos a beber. Ella me miró, parecía que estaba intentado descubrir algo, entonces se mordió los labios por una fracción desegundo y después preguntó.

¿Qué ha pasado? – Sus ojos continuaban clavados en mí, con la mano izquierda sujetaba la cerveza, sin embargo, su mano derecha se había posado sobre la mesa, muy cerca de las mías.

Yo... No entiendo... ¿a qué te refieres? – Dije antes de sentir como nuestras manos se unían. La vi a los ojos, ella sonrío levemente.

Sabes de lo que hablo ¿por qué has ido al bosque?

Creo... no creo recordarlo. Solo... sé que había ido contigo. – Bajé la mirada y retiré mi mano. Ella se levantó, rodeó la mesa y me abrazó, aunque yo estuviera sentado y dándole la espalda. Podía sentir el calor de su cuerpo, luego sentí como se inclinaba aún más para darme un beso en la mejilla y antes de que se apartara me susurró al oído “todo va a estar bien”.

Sujetó mi mano, tomamos nuestras cervezas, las bebimos de un trago, pagamos y salimos. John nos alcanzó afuera, preguntó si todo estaba bien, le dije que estaba mejor hace algunas horas y sonrió. Me dijo que estaría esperándome como de costumbre la semana siguiente, le dije que ahí estaría, pero que iba a necesitar un nuevo saxofón. “No es cierto. No lo necesitas”. Dijo antes de regresar adentro.

Subimos al auto. Condujo por varios minutos, apenas si hablamos durante el camino. Estacionó el auto y entramos a su edificio. Llegamos a su departamento y dijo que me pusiera cómodo. Yo me senté el sillón que había junto al tocadiscos. Ella me dijo que quería seguir escuchando a The Smiths asì que puso The Queen is dead.

Ella se recostó en la cama, cerró los ojos y después de unos momentos me indicó con una seña que me acostara a su lado. Así lo hice, cerré los ojos y ambos nos dedicamos a escuchar la canción que sonaba. Podía escuchar su respiración y sin pensarlo, tomé su mano.

Oye ¿Por qué le hiciste eso a tu saxofón? – Preguntó sin siquiera romper la armonía de la canción. No pude responder, así que ella continuo. – La verdad esperaba que pudieras tocar Kind of Blue para mi otra vez. O cualquier otra cosa.

Eso... me hubiera gustado. – Dije, luego abrí los ojos y vi que ella me veía, no supe que hacer cuando comenzó a acercarse, luego volvimos a cerrar los ojos y de un momento a otro me estaba besando. Yo acariciaba su rostro con mi mano libre, ella la colocó sobre mi pecho.

Luego se separó de mí y se quitó la blusa y las botas, yo no sabía que hacer, pero ella comenzó a quitarme la camisa. De un momento a otro estábamos ambos desnudos, besándonos y escuchan do The boy with the Thorn in his side.

Mientras la acariciaba comencé a recordar en la primera vez que había acariciado a alguien de aquella manera. Parecía que había pasado mucho tiempo desde entonces, pero su recuerdo continuaba apareciendo frecuentemente en mi vida. Teníamos diecisiete años, yo recién había aprendido a tocar el saxofón. Un día toqué para ella mientras la veía moverse alrededor de mí. Nos besamos, primero lento, luego la velocidad aumentaba y finalmente, nos desnudamos para estar juntos. Aquella fue la primera vez que lo hice con alguien.

Esa noche creímos que estaríamos juntos todo el tiempo, pero ella terminó desapareciendo. No es que hubiera muerto, a decir verdad, me gusta pensar que no es así, todo lo que supe fue que había ido al bosque con sus padres, al final del día habían encontrado sus cuerpos, pero no el de ella. Quizá todo sería diferente si también ella hubiera estado ahí. Por lo menos sabría lo que le había ocurrido.

Pero ahora estaba con otra chica, ambos estábamos desnudos y habíamos terminado de hacerlo, ella me veía esperando tal vez a que yo dijera algo, pero no estaba seguro de que en verdad estuviera pasando. Yo la veía mientras escuchaba There is a light that never goes out, pensando que tal vez ella también se iba a ir en algún momento, porque al final, todo termina siempre.

Publicado la semana 10. 08/03/2019
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https://www.youtube.com/watch?v=k30XeJNAbt4
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