01
Mr. Nobody

Corazón Roto

 - Hola ¿Santiago?

- Si ¿Laura?

- ¿Podrías venir a mi casa? No me he sentido bien ultimamen...

La llamada finalizó y a Santiago ni siquiera le dio tiempo de entender lo que había pasado; tenía varías semanas sin ver a Laura; no la veía desde aquello y no tenía idea de que podría estar ocurriendole. Apenas fue conciente de lo que había pasado, salió corriendo a toda velocidad hacía la casa de su amiga. En el camino chocó con un hombre y una niña no paró de burlarse de ellos, pero Santiago no se detuvo, no tenía tiempo para la niña, no tenía tiempo para disculparse con el desconocido. 

Llegó a casa de Laura y llamó un par de veces a la puerta, desesperado por no recibir respuesta entró por una ventana. La casa estaba en penumbras, los muebles se encontraban cubiertos de polvo y ahí dentro un aire humedo llenaba el ambiente; no había rastro alguno de su amiga en la estancia.

- ¿Laura?

No hubo respuesta. Santiago se dirigió a la recamara, la puerta estaba abierta, la cama sin tender y los muñecos de peluche esparcidos por el suelo, algunos de ellos estaban rasgados, otros directamente decapitados. Comenzó a buscarla por toda la casa hasta que la encontró en el baño, estaba arrodillada frente al excusado vomitando. 

- ¡Laura!

Fue a sujetarla y cuando la vio de frente se dio cuenta de que tenía la piel palida y pegada a los huesos, los ojos saltones y vidriosos y unas enormes ojeras negras debajo de estos. En la barbilla tenía una masa extraña que resultaba de combinar labial rojo con vomito, sus dientes estaban amarillos y apestaba a alcohol. Santiago la ayudó a levantarse y a lavarse el rostro, luego la llevó a su habitación. 

Laura comezó a patear los muñecos de peluche que había en el suelo mientras que Santiago buscaba algo de ropa limpia para ella. La ayudó a ponersela y después de tranquilizarla consiguió que se quedara dormida. Santiago llamó entonces a un amigo suyo, estudiante de medicina, para asegurarse de que Laura se encontraba bien. Mientras ella dormía, él no se alejó por un sólo momento, hasta que su amigo llamó a la puerta y tuvo que abrir. 

Laura estaba depierta cuando comenzaron a hacerle un chequeo rutinario; revisó su respiración, la dilatación de sus pupilas y su ritmo cardiaco, tardandose un poco más de lo habitual en esto. Por alguna razón a Santiago no le gustaban los gestos que hacía su amigo cada que revisaba a Laura, parecían indicar que había algo que no estaba bien y cuando comenzó a hablar, ella lo miró de tal forma que se dio cuenta de lo que estaba pensando.

- Santiago, no estoy totalmente seguro, pero...

Laura lo miraba con ojos frios, Santiago la rodeó con sus brazos intentando darle fuerza, pero ambos sabian lo que estaba por venir.

- creo que Laura tiene el corazón roto.

 

Publicado la semana 1. 02/01/2019
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Enjambre
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