35
Lilueth

Huída

Déjame ir.

Maldita sea, déjame ir.

Me reflejo en tus párpados y me hago tuya, me acuesto, me desvivo y vuelvo a luchar. 

Déjame ir mientras corra sangre por mis venas, ahuyéntame, déjame escapar.

Mi bien, tu bien, mi anhelo.

Te encuentro detrás de mis manos y mi boca se hace hielo. Odio tus labios, los beso, odio tu ser, lo beso, odio cada partícula de ti que hago mío y te vuelvo a besar.

Busco razones y me desvivo al no encontrarlas, tu mirada me aquieta y tu sonrisa es hallada sanadora, tu amor, ese amor efervescente que crece y aloca, esas ganas tuyas de morderme el ser.

Sostenme fuerte, ama mi abrazo, carga conmigo si así quieres. Déjame correr y escabullirme como el ratón que va en busca de su mejor queso.

Déjame ir, maldito valiente, déjame ir.

Cobarde morada mi ausencia, mi fuego, mi curiosidad. Clavas tu uñas y tus dientes en mi piel insensible, frotas tus dedos sin tocarme y me haces estremecer.

Mi vida, mi cielo, mi consuelo.

Estás aquí, sigues aquí y tu presencia me atormenta mientras tu hueco me espanta. Estarás, seguirás, intentarás. Tratarás de entenderme los huesos y anudarás mis músculos de placer para vivirme hacia adentro.

Déjame ir, carajo, déjame ir.

Déjame todo lo que quieras, pero no me dejes ni por un ínfimo instante ni por el peor atrevimiento ni el más mínimo llanto, dejarme huir.

Publicado la semana 35. 29/08/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
35
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