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Lilueth

Sus

Tardé toda una vida en armar un sueño y me rompí el corazón.
Me prometí ser leal a esa quimera, hacerme parte de ella y buscarla sin razón.
Me vi frente al espejo y, envuelta en lágrimas, me repetía que en cada esquina podría ser.
No hubo tabaco ni néctar que me diera vida, que me asegurara nada. 

Me cerré, pataleé, y ahuyenté mil demonios, cien fantasmas y un sin fin de risas. 
No era para mí, no era para nadie. 
Quizá sigue sin serlo. 
No sé si podría serlo.

Su sonrisa me cuenta historias y dichas, tiempos y charlas,
Su cabeza es ensueño intrincado de oscuridad deslumbrante. 
Sus ojos, tan tristes ojos, me miran, se desvelan, me hacen vivir. 
Su boca en mi boca, en mi cuerpo, mi sexo, enseña a latir. 

Agarrada a una mano que me devuelve el alma,
La calle nos ve, la gente nos piensa. 
Le desean, me desean.
Somos historia, somos cuento, fantasía. 
Somos un sueño imposible. 
Somos realidad.

Publicado la semana 23. 06/06/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
23
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