13
Lilueth

Indistinto

Querido amigo, 

Tantas noches nos hemos escrito, tantos días nos hemos confiado y ahora estoy aquí, tinta en mano, intentando escribirte y que nunca me leas. Sé que es paradójico, insensato, egoísta. Tantas veces nos hemos compartido los más profundos textos y pálpitos, pero heme aquí, huyendo de ti y de la vida, del corazón y las desmedidas.

¿Cuánto tiempo nos hemos revelado lo más profundo de nosotros y a la vez cuánto nos hemos mentido?

Dirás que todo el mundo miente y dejarás el tema de lado, te excusarás en la humanidad y los malos vicios y dejarás que te llene la certeza confusa. Yo he intentado no mentirte, me he desgarrado la vida por no hallarte perdido entre mis irrealidades. 

Te contaré, pues, del día en que mi corazón saltó ante tu presencia. Sí, lo hizo. Sí, ocurrió. Yo estaba por casarme y tú estabas a punto de ser perdido por el mundo. Yo estaba siendo infeliz y encontré en ti, mi único amigo entre cincuenta mil almas, la certeza corporal, imaginaria y lógica que tanto soñaba. Y en ese momento me até con fuerza al balcón y la vida, para controlarme, para someterme y vedarme. Pero nunca te lo dije, jamás te lo diré, me prometí que no lo sabrás. 

Esto no es una declaración de amor, no lo será. 

Mi más querido, vengo a implorar piedad y perdón, por omitirte, callarte, sembrarte duda. Vengo rogar misericordia, pues no hay sentencia vaga ante lo que mi corazón hoy anhela. Vengo a reclamar la devoción que me mereces. 

Tú que sabes mis imprecisiones.
Tu que te aprendiste mis mañas y marañas.
Tú que te atreviste a disciplinarme. 
Tú que perdiste mil batallas conmigo.
Tú que ganaste incontables desafíos contra mí. 

Tú no palpites. 
Tú no seas. 
Tú no te corrompas en mí. 

Que tu corazón no lata por mí. 
Que tus juegos sean indistintos a los míos.
Que no busquemos nada. 
Que no lo perdamos todo. 

Ya ves que tuve que escribirte mi historia, mi vida, invocar mis más oscuros recuerdos y más vívidos planes para arriesgarme, con descaro, a intentar reflejar en estas palabras esta angustia que carcome lo más umbrío de mí. 

Esta noche me aferro a las letras para alcanzar caridad. 
En la madrugara no tendré nada para enviarte. 
Mañana no será un día más. 

Te adoro con mi supervivencia. 

Nunca tuya,

 

 

Publicado la semana 13. 29/03/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
I
Semana
13
Ranking
0 69 0