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Lilueth

Terapéutico

Que me perdone la yo que fui por ser la yo que soy. 

¿Será que una tregua de escritura momentánea a la mitad de la semana podrá acallar mi mente? He decidido detenerme y, sin respirar, intentar hallar acá las corduras que he dado por perdidas. 

Él, él, ya no es él. Me duele, me duele como me ha dolido la vida por años incontables. Me duele y es tan conocido que me asusta, pero mi cuerpo está tan acostumbrado a adorar ese sentimiento que poco alcanzo a alertarme. Respiro. Vuelvo a respirar y el aire no termina de entrar a mis pulmones. No sos vos. No sé si sos vos. Mientras escribo esto una parte de mí desea que seas vos. Será alguien parecido a vos, seguro. Miro la hora y la suerte va demasiado rápido, demasiado lento. 

¿Qué parte de mis pensamientos son del duelo y qué parte son míos? ¿qué parte de mi existencia pertenece a esa droga inmunda que me allana las venas y me mantiene aquí? Respiro.

Este escrito no es lo que esperaba. 

Tengo ansias de ser, de saber, de escribirme; de olvidarme y recordarme en cada trazo. Siempre te escribo a vos o a él, más nunca a mí. Propia o ajena, esta existencia mía me roe los huesos, me enseña y me desgasta. En algún lugar de mí hay un barril sin fondo de amor, un barril en un cuarto vacío. 
Tengo ansias de mirarme en el espejo y saberme mía y de nadie más. Pero tengo ansias locas de hallarte, de perderme, de encontrarme desnuda de piel y sesos delante tuyo o de él, ojalá de ella. 

Díganle a un escritor de la esencia terapéutica de la escritura y van a ver cómo se destroza por dentro. 

Me pierdo en cada una de las letras a mí, a él, a ella, a los que serán. Me he hallado tan cuerdamente insana que no he podido respirar y me agito y me lleno de ansias. Ansias de pedirte y no hallarte. Ansias de encaramarme en este mundo y comérmelo por dentro. Ansias de no hallarme y ojalá no lo haga, no ahora. Esta lengua que no es mía y este cerebro agrietado que me olvidan antes de hacerme y viven a su antojo sin mí. 

No quiero ver para otro lado, me quiero ver a mí, a vos, a él, a esas historias que no cuento y me reviento. 

Respiro. Se me agotan las excusas y no las ansias. Se me agotan las palabras detrás de las letras y no lloro. Ojalá llorara lo que no digo, ojalá esta tregua; esa tregua y hallarme de todas formas. 

Publicado la semana 10. 07/03/2019
Etiquetas
Hold my girl - George Ezra , Cuando te sientes ansioso, cuando no te hallas
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Género
No ficción
Año
I
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