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Lilianadelrosso

El oficio de creador...

         En la eternidad unos seres hechos de luz buscaban un oficio, puesto que sin tarea ni misión que cumplir les sería imposible avanzar.

         Uno tras otro fueron encontrando ocupación, controlar las aguas, avivar las llamas, esparcir los vientos, propagar la vida… y muchas más labores. Uno tras otro fueron tomando posesión de su destino y las puertas se abrían para iniciar el viaje.

Un grupo de entes, especialmente brillantes, deambulaban sin encontrar nada que les resultase satisfactorio.

—¿Qué es lo que buscáis?—preguntó una voz profunda, que salía de la nada y  resonaba en todas partes.

—Queremos algo que esté por encima de todos. ¡Qué temple las cuerdas del destino!, que conduzca la nave de todos los viajes.

Vuestra petición es muy ambiciosa.

—Somos como el todo, más que la luz, somos la esencia. ¡Por derecho propio merecemos controlar la creación!

—Si os juzgáis capaces de tan difícil tarea. Aquí tenéis arcilla. Seréis alfareros —dijo la voz—.  Coged un puñado y moldead a vuestros seres, yo les infundiré vida y vosotros los dotaréis de habilidades. Enseñadles a sentir, guiadlos para que descubran nuevos caminos. Conducidlos siempre hacia la luz, pero permitid que vean la oscuridad, así podrán elegir.

Las luces centellaron.

Tu propuesta es inaceptable. No podemos desperdiciar nuestro poder cuidando de seres insignificantes hechos de barro.

La voz elevó su tono y decretó.

Si nada os satisface, seguid buscando.

El silencio y la inmensidad volvieron a reinar. Sin tiempo, pues nadie lo controlaba todavía. Todo sucedía sin ayer, sin hoy y sin mañana.

Unas pequeñas motas de luz que habían escuchado a la voz decir: “moldead a vuestros seres”. Se unieron y preguntaron tímidamente a la voz

¿Podríamos ser alfareros? Somos insignificantes y aún no brillamos lo suficiente, pero trabajaremos unidas y aprenderemos nuestro oficio con rapidez.

—Un trabajo noble habéis elegido. Y por eso estaréis en la cima de la creación.

Las luces resplandecieron y su energía se expandió

En los confines de la inmensidad resonó la voz. Las palabras desconcertaron a las luces más brillantes. El caos crecía y los seres de luz ya no convivían en armonía… Unas contra otras chocaban y las chispas transformaban todo a su paso en oscuridad. Los seres de barro recibieron el primer sentimiento, la envidia, que fue dando paso a muchos otros: egoísmo, odio, rivalidad…

Un estruendo detuvo la pelea, pero en la eternidad nunca volvió a reinar la calma. Las pequeñas motitas de luz comenzaron un largo camino para restablecer el equilibrio.

Publicado la semana 74. 28/05/2020
Etiquetas
Duran Duran , El deseo expreso de una amiga, La vida misma , Cualquier rato , coma, Cuento
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Relato
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