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Jueves

Pintura

Una noche soñó con el mar. Con el mar que había visto una vez en fotos en blanco y negro de su tía, cuando había estado allí hacía años.

En el sueño, la masa de agua lo abrazaba y lo arrastraba, y se oían cantos de mujeres. Himnos de guerras ganadas y odas de alabanzas a dioses marinos. El cielo se mezclaba con el agua y todo lo envolvía en paz, sin temor a ahogarse.

Cuando despertó llovía. Había llovido como nunca en ese lugar oculto en medio de las montañas y el cielo infinito. Le dijeron que el río había crecido. Ese río que  atravesaba el pueblo tranquilamente ahora se había convertido en una lengua de agua violenta que arrasaba con todo a su paso.

Por la tarde había dejado de llover. El río tardaría un par de días en recobrar su antigua forma y volver a ser parte del paisaje apacible, cual pintura de acuarela entre montañas multicolores.

Lo que más le llamaba la atención era el cielo, donde siempre se paseaban una o dos nubes tímidas ahora se había vuelto una mezcla de azules, celestes y blancos, que formaban nubes, y hasta olas que le recordaban su sueño.

Se sentó cerca de una roca, para escuchar el ruido que hacía el agua color chocolate contra las piedras, contra las ramas. El sonido lo había cautivado y ahora se mezclaban con una voz femenina que se escuchaba cada vez más cercana. Los cantos se le hacían conocidos y sabía que los había escuchado antes. El agua ahora le llegaba a sus pies y del otro lado  divisó una figura femenina. El canto se escuchaba cada vez más fuerte…

 

 

Al día siguiente no encontraron al pastorcito que había salido a caminar. La crecida del río se había llevado algunos animales, había derribado las paredes de algunas viviendas cercanas a él y se había ensanchado.

El día en el que el mar se mezcló con el cielo  fue casi trágico, algunos ríos crecieron y otros se secaron, lo mismo sucedió con las lagunas, en algunos lugares llovió como nunca y los desiertos inundaron, y sin querer, en ese vaivén de aguas y nubes, una sirena cayó con la lluvia en un pueblito de casas de adobe cuyo nombre nunca supo pronunciar.

 

 

Publicado la semana 37. 09/09/2019
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I
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