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Jueves

El nuevo emperador

Hasta los leones se recuestan sobre la arena para verte pasar, ¡gran señor! Ningún mortal lleva esa enorme cicatriz en el pecho, producto de una herida de guerra, lo que nos hace dudar si  usted se trata de un hombre o de un dios, al sobrevivir a semejante odisea.

Nadie más que usted es el indicado para reinar, pues qué necesita nuestra gente, sino alguien que le demuestre lo que es la valentía y la lucha. Alguien que los instruya en el arte de la guerra y la política, sólo así alcanzaremos a reinar el orbe y agradar a nuestros dioses.

¡Mira a tus hombres y tus mujeres! Todos te aman, si pudieran dar sus vidas para complacerte, no tengas dudas de que lo harían. Nadie osaría a cuestionar tu grandeza. Ninguno se atrevería a decir que es más inteligente que usted, sólo a uno sólo se hubiera ocurrido tal estrategia para llevarnos a la gloria.

Ve, marcha por tu ciudad, contempla los rostros entusiasmados, otórgales el placer de ver a su emperador. Trajeron los caballos más blancos para que arrastraran tu carro, en el que viajaría el mismo Marte.

Mas sepa mi señor, que tengo la obligación de hacerle una advertencia. Soy un esclavo, soy casi indigno de tomarme esta licencia, no obstante estoy en este lugar más de lo que usted cree. Los años no dejan tantas huellas en mi cuerpo como laceran sin piedad otras carnes.

En este siglo y medio he visto cómo la a la Gloria le gusta jugarle malas pasadas a quienes acompaña, porque es una de las cosas efímeras que puede haber en este mundo. Los gritos que hoy te aclaman, mañana te vituperarán, quienes te alaban, no vacilarán en difamarte y apedrearte. La Traición es amiga de la Victoria, y con las mismas manos que te estrechan, te apuñalarán hasta dejarte sin vida. Los senadores que no se cansan de repetir este día cuán inigualable eres, serán los seres más desleales que conozcas. Tus ministros más leales buscarán la ocasión para envenenarte.

Ya llegas al Capitolio mi señor. Ve a reinar, disfruta de este día, que se oxidará más rápido que el vino. Siente la corona en tu cabeza y no pierdas la cordura. Pero no olvides ¡cave de cadas! , mi señor, que la caída es pronta y nos arrastrarás a todos con ella.

Publicado la semana 32. 09/08/2019
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