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La coleccionista de colores

Los hackers somos gente honrada

Mi pareja y yo siempre teníamos la broma de que no podíamos pensar nuestro futuro más allá de un mes, porque nunca sabíamos qué íbamos a hacer. Y eso que la gente pensaba que vivíamos en la rutina, pero nada más lejos de la realidad. Cambiábamos sin problema de trabajo, de sitio para vivir, de amistades, en cierta forma, nuestra rutina era cambiar de rutina. Era nuestra forma de vida y nos gustaba. Pero para esto nunca te preparan. ¿Quién me iba a decir a mí, consultora de comercio electrónico que un día me reclutarían los servicios secretos de mi país para librar una guerra secreta a nivel mundial, en la que las armas eran servidores de Internet, conexiones Wifi y satélite de comunicaciones y las bajas eran pérdidas millonarias y cierres de empresas? Lo que se buscaba era un efecto dominó porque así se conseguía neutralizar a un país que estaba destacando demasiado poniendo en peligro el equilibrio mundial, o eso nos decían, ya que nosotros sospechábamos que tal vez esta guerra no la potenciaban los gobiernos, sino las grandes corporaciones.

Todavía intentaba entender qué hacía allí. Yo de hacking sabía entre poco y nada, o eso creía yo. Pero las guerras pasan de ser sangrientas y crueles a librarse con un teclado y una conexión a internet. Ya no se trata tampoco, como hace 10 años, de intentar entrar en los servidores del Kremlin o del Pentágono. La gran masa de la población es ajena a la guerra en la que estamos inmersos, entre ellos, yo misma hasta hace poco. 

Así que aquí me hallo, estudiando los comercios electrónicos y otras plataformas de pagos y transacciones bancarias de los países enemigos y buscando sus puntos débiles para atacarlos y provocar pérdidas millonarias. En esta etapa de la guerra necesitamos hacernos con plataformas, servidores, datos... y salvaguardar nuestras plataformas, claro. Y todo eso pasando desapercibidos la mayoría del tiempo, o achacando los ataques a grupos de adolescentes anarquistas de hackers que se ocultan detrás de una máscara. Lo mejor de todo es que cuela y la población se indigna contra quienes poco tienen que ver realmente en todo este aparente caos.

En fin, se acabó mi jornada, me voy a casa a jugar a los marcianitos y a contarle a mi marido que ha sido otro día monótono en la oficina. 

Publicado la semana 12. 24/03/2019
Etiquetas
Marilyn Manson , Black Mirror
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