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Justina Rios

Se ha pasado el tiempo de los caprichos

Se ha pasado el tiempo de los caprichos.

No pienso discutir nada contigo,  el tiempo  que es escaso nos separa. No en vano hemos recorrido  este  camino, que ya se acorta  y se acaba. Ya no eres una niña rezongona eterna consentida de tu padre, “No voy a tomar la sopa, no me gusta el vestido que compraste, ¿Has comprado mis toallitas? Mira que no me gustan tienen alas. Necesito  tus papeles de colores. Préstame tus botas de tacón y la pasmina. No tengo un buen perfume para salir, yo no iré al sepelio de tu madre”…  Ninguna vanidad tiene ahora sentido…niña egoísta. Ya no existe ese mundo que vivimos, el ayer ha quedado en el pasado. Este mundo frenético y cambiante, nos destruye sin besos, sin abrazos, alejados los unos de los otros, viendo pasar los días tras ventanas. Apocalípticas imágenes de pantallas, se nos cayó a pedazos la vida que inventamos se han quedado vacías nuestras calle, las aulas y las fábricas. Ya no hay niños jugando en las plazas ni abuelos con nietos de la mano.

Duele mucho caerse de tan alto.  Entender  que  este es un tiempo  de rehenes. Cuesta mucho asimila esta fragilidad, nuestra   simpleza  de  mortales.  Fue duro el aprendizaje que  tuvimos, algunas cosas quedan todavía, Perder poco a poco la  arrogancia para tener, más empatía, considera un poco más al ser humano, tratarse nuevamente como hermanos..

En tiempo de pandemia es importante bajar algunos cambios en orgullo, mira sino a los indispensables, lo que están en primera línea y dan batalla por salvar cada desconocida  vida. Mira tú los doctores y enfermeros,  el personal de  limpieza, los bomberos, el recolector de residuos el almacenero, están allí sirviendo, mientras nosotros aquí  muy diplomadas, esperamos  que no nos llegue el virus,  encerradas.

Publicado la semana 69. 20/04/2020
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