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Justina Rios

Carta desesperada a mi amigo del alma.

Carta  nº 12

Carta desesperada a un amigo del alma.

Querido amigo:

                                          Estoy aquí  escribiendo la carta de las cosas que han ocurrido en el año desde el último  18 de julio, fecha en la cual te leí la anterior y realice el rito. Espero que el aire fresco te haga bien y la lluvia lave tu suave cabello, seguramente habrás ido a ver el huerto que plante con las semillas que me regalabas, ciruelas de todos los colores y tamaño. El duraznero  me dio mucho trabajo, una gelatina invadió una rama y se secó, pero de otro carozo está saliendo uno nuevo, la semilla de palta se ha transformado en un gran árbol y el mango también. En cuanto a las piedritas y las bolitas  de colores que juntamos durante años, te conté en la carta anterior que  las quería acomodar en una caja transparente con pequeños compartimentos, clasificadas por colores y este año ya lo hice, también le puse rótulos con nombres y fechas,” trabajo terminado”, me dirías .

Las plumas que guardaba ahora son parte de atrapasueños que cuelgan de los frutales, he tenido mucho trabajo este año, me urgió terminar todo lo que habíamos soñado.

Los años pasaron desde esa gran crisis donde le pedía, “Calma “a tu mamá, “dígalo de nuevo… no puedo entender”, “Por favor…señora cálmese le pido y cuénteme bien”, “¿Ud. esta segura que ha pasado así? La noche profunda sobre mi cayo. Era un tiempo incierto, borroso y lejano el que me invadió. Sé que era de noche, de esas noches largas, que duele el silencio y la soledad y un claro de luna a ti te alumbro, me estabas mirando sonriendo y confiado,delicadamente  tu mano  extendiste  suavemente a mi “arriba” dijiste,” que de aquí saldremos y como antes eras, tu tendrás que ser”. Sé que sabes todo lo que estoy pasando y que las  cartas son una mera formalidad, sé que te quedaste para  acompañárme, no dejarme sola con tanto dolor, desde el preciso instante en que tu auto volcó.

Y aunque estuve  loca y  desesperada, gritaba y lloraba…  y ese gran dolor, que te  cierra el pecho,que corta el aire, que duele la vida  para respirar. Pero tu volviste a cuidar mi sueño, a tomar mi mano, a   hacerme  calmar… volviste tranquilo, sonriente, sereno. Volviste a escuchar.

Esta es mi carta más desesperada, me han pedido ahora te deje marchar, amigo del alma, compañero mío, "que deje que subas a buscar tu estrella , que deje tu alma por fin descansar".

Sabes que lo nuestro nunca ha sido en vano y que nos  supimos complementar bien, por eso te pido muéstrame tu estrella y allí cuando llegues hazla titilar, para que cuando quiera contarte mis cosas este bien seguro a donde mirar.

 Me seco las lagrimas, no quiero estar triste para el paso dar… enciendo la carta… va tomando fuego… te suelto la mano y tú me sonríes con inmenso amor, suben en el aire chispas de la carta que acompañan un trecho tu viaje eternal.

Publicado la semana 5. 28/01/2019
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