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Justina Rios

Instrucciones para reparar un corazón roto.

Instrucciones para reparar un corazón roto.

Al llegar a la edad madura, seguramente todos o mejor dicho la mayoría de nosotros, habremos pasado por diferentes estados, tristeza, llanto, soledades  y espantos. Cada uno de  ellos ha ido dejando pequeñas pero profundas heridas en nuestro corazón. El abandono,  desamor, el olvido han minado nuestro dique de contención.  Como las grandes represas que contienen el preciado líquido comienzan a rajarse, primero levemente  casi imperceptible el daño, luego de a poco comienza a verse las grietas, que corren el riesgo de convertirse en dañinas y profundas así aparecen en nuestro corazón y los desbastan. Tal vez jamás habías reparado en lo que sentías, lo que deseabas, en lo mucho que amabas. Alguien quizás habrá pensado que no era lo suficiente  importante  para prestar  atención. Muchas veces la sensación de llanto te habrá invadido, algunas lágrimas habrás podido contener y  otras habrán fugado sin consentimiento. La cama habrá sido refugio  cómodo y mullido. Te habrá susurrado  el deseo que ya no llegue el mañana. Cuando levantarse, bañarse y vestirse era todo un esfuerzo  y enfrentar el sol y la gente era toda un desafío. Es entonces cuando ya no escuchas el latido del corazón. Se rompió,¿  puedes  acaso recordar el motivo de la rotura? O es quizás la consecuencia de tanto peso. Está dejando de latir. Cada decepción, llanto  y angustia han ido minando tu resistencia.  

Tal vez Cortázar hubiere pensado en las siguientes instrucciones. Si quieres reparar tu corazón roto haz lo siguiente: cuando concilies el sueño, en esas noches serena donde brilla plateada la luna, y puedes oír el silencio, recuéstate en tu cómoda cama,  ten un hermoso pensamiento, de  esos que dan  ilusiones, alegría e impulso. Respira hondo, llénate de oxigeno reparador, afloja el cuerpo, deja que tu espíritu flote y poco a poco elévate  hasta el techo. Mírate  dormir, contémplate, allí está tu cuerpo indefenso e inerte… apiádate de ti. Mírate con dulzura, comienza a sentir amor por ti, recuerda que nadie ama al que no se ama. Busca aguja e hilo, uno que sea resistente, aún quedan muchas luchas por brindar. Toma tu corazón, ubica bien los pedazos; ármalo de la mejor manera posible y comienza a coser, mira cómo va quedando la costura, se transformara en cicatriz pero resistirá. Muy despacio antes de la madrugada colócalo en tu cuerpo, conecta cada arteria correctamente, mírate nuevamente, haz las paces contigo, perdónate, date un beso en la frente y prométete que esta vez te cuidaras a conciencia, antes de que el primer rayo de la madrugada llegue introdúcete nuevamente en tu cuerpo dormido... y vive. Buena suerte.

Publicado la semana 45. 04/11/2019
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