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Justina Rios

Veinte recuerdo ante de los veinte. Cap. XX

 Carlos como novio era mas amigo de mis cuñados que novio mío, mi depresión era total y siempre estaba llorando y devolviendo. Su familia no me quería, no me podía ni ver ni en figurita.  Fue muy duro tener que soportar las críticas de sus hermanas y de su madre.  Porque teníamos mala fama, si no habíamos hecho nada, solo tratábamos de subsistir, pero nos criticaban por los novios, yo no lo ataba a Carlos el desde los once años estaba en casa y nunca se fue, que creería su madre, solo le pedía que no se casara conmigo. Fue un año de suplicio. Yo me encerraba a llorar, Y  el estaba en el comedor con mis cuñados. Luego se caso Susana y se fue, al año se caso Gladys y se quedo. Luis estaba estudiando en una escuela Militar.

Carlos me hablaba de que pobre Leticia, que mala suerte había tenido con el novio , que parecía no muy hombre , yo lo miraba y me daba cuenta “Leticia” , vivía a media cuadra de mi casa sobre la misma calle, era amiga de la hermana mayor de Carlos y diez años mayor que nosotros, pero no tuvo el valor de decirlo claramente.Claro que hubo besos intensos y caricias profundas, pero el tenia y yo tenia miedo a los embarazos y de allí no pasábamos, Leticia era toda una mujer y lo había  fascinado.

Habida un Fiesta de casamiento en la esquina de casa, se cazaba la hermana de Franco. Era  uno de los niños de la primera hora del barrio, amigo de todos. Yo quería ver como estaba la novia,  y estaba parada con mi tía Ilda en la esquina frente a la parada del colectivo  apoyadas en el cerco de su casa, cuando para el colectivo baja Carlos de la mano con Leticia, y yo allí, me miro y se quedo parado. Ella lo agarro de un brazo y lo llevo. Entraron a la fiesta, Mi hermano también  estaba mirando lo que pasaba, dijo.” Este Pelotudo” “Toma, ándate algún lado, anda a bailar”. Agarre la plata y la guarde. Los siguientes días pasaban por el frente de mi casa. a  veces yo  iba caminando por el cordón  de la vereda, en la luna, pesaría cuarenta kilos. Y era un palito vestido.  Y estaba absolutamente distraída, no los vi doblar por la esquina, cuando pasaron junto a mí. Él le gritaba fuerte “porque me haces pasar por aquí, no ves que le hace mal”

Yo había encontrado trabajo en una mercería de Callao y Santa fe, cerca del Congreso y no estaba en todo el día solo llegaba a dormir a mi casa, los sábados a la tarde y los domingos eran los momentos libres que tenía para mí. Las cosas no cambiaron era un afán por mostrarme que Carlos era de ella, entonces acompañe a mi prima Silvia  a baila. Nos preparamos pero mi delgadez extrema  había borrado mis pequeñas formas, y nada me quedaba bien. Me maquille y me puse un pequeño jean LEE, que era lo único que no se me caía y  una blusa de gaza hindú… Silvia era muy linda rubia de ojos celeste y con muchas curvas, bailo toda la noche, yo sentada veía pasar las hora cuando el DJ. Dijo las últimos cinco canciones me levante, y había visto que dos muchachos  no salían a bailar, corrí y agarre la mano del mas alto y bailamos las ultimas cinco canciones. Como la gente no se quería ir el DJ. Dijo bueno esta ves si las últimas cinco y deje a ese y tome de la mano  al otro  y bailamos las cinco restante. ¿Vergüenza? ¡¡no, si no los volvería a ver!!.  Salimos solas  y fuimos caminando con Silvia, estábamos a cinco cuadras,  ella reía y estaba contenta, había tenido mucho éxito. Ese domingo a media tarde, me llama mi tía,” Graciela vos no le habrás dado cita a ese muchacho,  y ella no fue y lo dejaste plantado, hace tres horas que está allí.  ¡¡¡¡Yo, cita!!!!. “SI ya le fui a preguntar a Silvia y me dijo que ella no.  Yo me estaba preparando para ir a trabajar el lunes, debía ir bien arreglada, así que tenia unos ruleros que estiraban mi rizado cabello, me los saque apurada y Salí a la puerta. El me vi y vino, “Hola soy Eduardo, vos me sacaste a bailar anoche”.  Estaba tan solo como yo, sus padres lo habían dejado y estaban en NY. En enero entraría al servicio militar, antes llegarían sus padres, pero por el momento se encontraba muy solo. Volvieron en diciembre  y el me quería presentar. Él tenía casi veinte, yo ya los había cumplido. Sufría de anorexia y estaba, desnutrida y deshidratada, decían que me había contagiado una hepatitis , y pesaba treinta y ocho  kilos, con un metro sesenta  y tres, y esa tarde casi no veía, todo eran bultos,  me desmaye,  me internaron, estuve casi cuatro meses en el Hospital Alvares, de Flores,  un día me fue a ver con su uniforme, y retorciendo el birrete, me dijo, que cuando saliera del hospital nos casaríamos, cuando llegue a los cuarenta y dos kilos salí y al poco tiempo me case con Eduardo,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

Lo demás es otra Historia,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

 

Publicado la semana 43. 21/10/2019
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