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Justina Rios

Veinte recuerdo antes de los veinte. cap. XVIII

La escuela secundaria me gustaba, era interesante, realmente estudiaba mucho y me gustaba tener buenas notas, tenia buenas compañeras y tres amigas Beatriz Arriola, Alicia Renau, y Graciela Guerreiro, nos prestábamos los libros hacíamos tareas juntas nos gustaban las mismas cosas los mismos chicos, caminábamos cinco cuadra juntando las monedas porque el chico del quiosco de la estación de Hurlingham, era muy lindo y comprábamos cinco centavos de caramelos solo para verlo. Y luego reíamos como tilingas, seguro que no se daba cuenta lo pavas que éramos. Era la adolescencia y nos había pegado fuerte, los conflictos nos daban de  lleno, no solo los sociales por aquellos días en el país, sino los conflictos familiares, a Beatriz, se le habían separado sus padres, y sufría mucho, tratábamos de consolarlas, mi madre cambiaba de pretendiente a menudo, ninguno nos gustaba, no había afinidad . Creo que ella había llegado a una etapa de su vida en que quería un hombre permanente para su vida, solo que esos se encuentran pocos con cuatro hijos. Recuerdo que yo sufría y me dolía el estómago, y devolvía a menudo.

Para ese tiempo Susana cumplió sus quince y luego se puso de novia con Raúl, luego Gladys, de catorce conoció a Alberto algún tiempo después de conocerse, se pusieron de novios. Y Carlos siempre en casa; A la tarde  en casa salía al patio a la siesta, y daba giros y saltaba como las bailarinas de ballet, lo había visto hacer en las clases de Vivi, al lado había una casa a  medio hacer, saltaba y giraba, pesaba tan poco que  pensaba que flotaba en el aire, muchas veces me pareció que me observaban, pero cuando paraba no veía a nadie, una de esas tardes de expresión corporal. Vi una cabeza rubia que me miraba por la ventana. Salí corriendo a mi casa, era un vecino nuevo, como de catorce años que estaba osando mirarme, y no salí más. Llegaba de la escuela con mi delantal blanco y mis carpeta, mi extrema delgadez, y mi pelo corto cono Naduska, una modelo rusa que había rapado su pelo, y el siempre en la puerta saludando con la cabeza,  y Carlos siempre ahí, todas las tardes en casa, con mis cuñados, se reían, contaban historias, y chiste.

El cumpleaños de Gladys no se festejo, no recuerdo creo que fue por la muerte del tío Jaime, papá de Tiki. Fue muy dolorosa para todos en especial por la abuela Justina, su único hijo varón.

Paso todo ese año y llego el comienzo del segundo el cual no hubo dificultad, trece años hasta la mitad catorce al terminar,  todo bien solo lleve historia a diciembre, di un buen examen ante el tribunal examinador y me dijeron muy bien alumna. Creí que había terminado el examen. Gire la cabeza respire hondo. Y me puse a ver el sol que entraba por la ventana, a lo lejos escuche “conteste la pregunta alumna” mi cabeza pegunto ¿Qué pregunta?, mire a todos a la cara y no contestaba, mire a mi profesora, que tirada hacia atrás, abría su boca en silencio repetía una palabra, BABILONIA, dije, “muy bien alumna” “tiene un seis”. Distracción, distracción. Que castigo el mío

Comenzar tercero con catorce años, y muchas expectativas, el cuerpo de mis compañeras, había cambiados tenían curvas, y yo cada vez mas alta y mas delgada, mamá estaba muy poco en casa, solo mis hermanas estaban  en la semana , Luis no estaba nunca pero,  Carlos estaba en casa, los sábados y los domingo las chicas salían a las casas de sus novios a comer a pasar la tarde y yo , sola mirando televisión, una tarde Carlos no vino, salí a ver que pasaba en la vereda y no había nadie en la calle,  vi pasar un colectivo, nadie bajo y de repente mi vecino estaba al lado mío, agarro mis hombros y me dio un gran beso , mi primer beso, “Para que sepas que te quiero”. Con los brazos caídos al costado del cuerpo lo mire, era alto rubio tenia ojos celestes, su pelo corto era muy rubio, “¿como te llamas?” pegunte “Hugo”, contesto. “Yo me lla…”  “si, te llamas Gracielas vas a la secundaria, tenes catorce años y siempre estas sola, va, con ese pibe, Carlos, que no es tu novio, según pregunte”, no dije nada mas solo escuche de Entre Ríos y los campos celestes de lino, que tuvieron que venir por la falta de trabajo, y la muerte de su madre…”, ese día sin querer me puse de novia, pero teníamos en común los campos, los míos eran verdes y dorados y la soledad de sentirse sin nadie que este llenando tus ausencias.

Para abril más o menos gran revuelo en el grupo de amigas venia a Tesei, Joan Manual Serrat, y nosotros lo amábamos, lo amábamos con todo el corazón, pedimos, suplicamos prometimos no pedir nada mas por el resto del año si nos compraban las entradas, era a seis cuadra de casa y venia de España, cuando lo iba a tener tan cerca, bueno, mamá compro la entrada haciéndome prometer que iría con alguien mayor algunos padres de nuestro grupo, solo conseguimos a un primo joven con su señora. Los mayores no lo conocían y nadie quería llevarnos, pero llego el día y fuimos, él se canto todas las canciones que sabíamos y algunas nuevas, era delgado y hermoso, con un lunar en la cara, y el pelo entre corto y largo, como disfrutamos ese recital. Fue  hermoso.

Venia para el seis de junio mi cumpleaños de quince, que  lo había cambiado por el recital. La tía Ilda comenzó a decir que había que hacer fiesta, que ella haría todo lo dulce, y ensaladas, algunos bocaditos, la tía Titi, que me haría el vestido, algunos otros pusieron la bebida, y mamá se ocuparía de los  zapatos y el  peinado. Mamá conociendo a la  tía Titi, me había hecho una pollera y chaleco azul por las dudas, “ … porque viste como es tu tía…” dijo. La tía Titi, tenía a la tía Hermes  internada, que ya no sabia quien era.

Éramos la familia y algunas compañeras de escuela algo pequeño, no estaban invitados ni Carlos ni Hugo.   la noche de la fiesta TITI  llego con un vestido blanco, de seda italiana con strass, bordado en hilos plateados,  corto mas arriba de la rodilla y con mangas princesas, era hermoso , como todo lo que me hacia ella para que yo me sintiera bonita. Ante de terminar la reunión me dijo que me cambiara por que hacia frio, y se llevo el vestido. No volví a verla por muchísimos años. Tenía defectos, pues claro, pero ella siempre fue mi ángel guardián. Y yo la quise siempre con sus defectos y virtudes por que fue ella,  la que estuvo conmigo en los momentos más duros. Yo era su hermana, su amiga, su confidente, y ella era mi  refugio.

Publicado la semana 41. 08/10/2019
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