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Justina Rios

Veinte recuerdos antes de los veinte. Cap XI

Entonces volvieron ellas, Hermes y Titi habían venido de vacaciones, mi tía Titi hablo mucho con mamá, charlaban se reían, cuchichiaban, entonces armaron un bolso, que cosió mamá, guardaron mi ropa, y en poco tiempo ya estaba en San Mayol. Volvieron a comenzar las clases, y yo ya estaba preparada Mamá me había surtido bien de ropa de verano e invierno, unas botitas de plástico marrones que con medias no dejarían congelar los pies. Hace frio en Tres Arroyos, a veces también nieva en el invierno. Yo tenía siete años. Todavía era verano, y volví a hacer los mandados y llevar las costuras que hacia mi tía, Hermes estaba más tranquila, no digamos buena, no estaba tan agresiva, después del almuerzo, lavaba los platos Titi y yo secaba, Juan se había Jubilado y se iba a dormir la siesta, la casa estaba igual, solo que el dinero no alcanzaba para vivir de una jubilación y mantener una casa tan grande, eso lo tenia muy preocupado. Si antes no hablaba ahora menos,

Hermes, hilaba la lana y tejía, no se si era esa nueva labor incorporada a su vida, o la medicación, pero me empezó a hablar, día tras día,  me contaba de sus hermanas, de como les había enseñado, cuando se quedaron solas, que las había hecho trabajar de muy joven para que se mantuvieran , y que se habían casado y habían enviudado muy jóvenes también, yo escuchaba, era la primera vez que alguien me contaba la historia de mi familia , conocía a mi abuela por parte de padre, la Sarmiento la llamaba, ese era su apellido que se había casado con el vasco Arrieta, y eran los padres de mi papa, de mi Abuela Justina como se había juntado con eses Judío, a los 14 años y que habida enviudado a los veintisiete, cuando  lo atropello un carro con materiales del ferrocarril. De como la suegra le había dividido la quinta que tenían y le había dejado solo un terreno con los materiales  para hacerse una habitación , porque no estaban casados, y después de tener once hijos solo le quedaron vivo siete, seis mujeres y un solo varón. Que se criaron solos como pudieron, gracias a las monjas que las ayudaron y le dieron un oficio salieron adelante. Que otra de sus hermanas Angélica se había casado a los quince con Ayala y que a los diecinueve ya era viuda, por una pelea entre peones que el fue a separar, que la ultima, si que se había casado bien, con un tal  Melingher, pero que no la dejo ver mas a la familia. Hablaba sin que nadie le preguntara, habían tomado la costumbre de tomar un te digestivo después del almuerzo, y ente el te y devanar lana ella contaba... y yo me enteraba.

Cuando las cosas se ponían medias angustiante para mi porque hablaba de papá y mamá, Tití, me llamaba para que la ayudara ha hacer algo, arriba, no hacíamos nada pero me conocía y sabia que estaba incomoda, entonces me preguntaba de las canciones de moda y yo cantaba algunas de la radio donde pasaban folclore y algunas modernas como el twists,  cantaba saltaba y bailaba y ella me acompañaba,

Fuimos al campo una vez a un cumpleaños de quince, estábamos todos los del pueblo. Todos .Marie, era hija de unos franceses con seis nombres y cuatro apellidos, primos de los Mayol del pueblo. Era rubia, delgada fina y delicada, su vestido era largo y blanco de mangas largas y sus zapatos, blancos también. Allí también Presentaron a sus hermanos Sopié. Jaque, y John, La fiesta estuvo espectacular, duro todo el día, y a la noche volvimos  a casa, allí mi tía vio a Antonio, un joven del que ella siempre hablaba desde su tiempo de teatro, no se dirigieron la palabra el estaba con su novia y ya habían fijado fecha de boda

.Esa noche, Titi. Subió rápido al dormitorio, esta bien que era tarde pero ella hubiera sacado conversación de cualquier detalle, apago la luz de la lámpara y al rato la escuche sollozar, no me dijo, no le pegunte, pero creo que era por Antonio.

Publicado la semana 34. 19/08/2019
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