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Justina Rios

Rompecabeza

No fue fácil el año 1954, luego de la muerte de Evita el año anterior, el país transitaba amores políticos enfrentados. En una pobre provincia de Cuyo mi familia  explotaba por los aires por todas las razones imaginables. Entonces nací yo. Mi llegada al mundo fue muy poco deseada y fue en un frio día de junio en que mi pequeño cuerpo se estrelló contra la realidad, y aunque entera quede, algo en mí se quebró en muchos pedazos, como un rompecabezas. Los primeros dos años fueron muy difíciles, de frio y mate cocido, de descuidos y accidentes.

Éramos tres hermanas, y una madre que trabajaba en su máquina de coser  tratando de conseguir un peso para comer, tan siquiera comer, debo decir que mi padre era un bohemio, por no ahondar mas y mi madre era la práctica. Antes de los dos años ya éranos cuatro hermanos,  y se derrumbó definitivamente lo tantas veces anunciado.

Ella tomo el primer paso  para salir de esa situación, quería trabajar en esas fábricas de Buenos Aires, se sentía capaz y en verdad lo era. Pero éramos cuatro niños muy pequeños para desempeñarnos solos. Hubo gente buena que quiso ayudar y en verdad lo hiso, nos separaron algún tiempo.

Cada uno de los que corrió en mi auxilio me dejo una impronta, y se quedo con un  pedazo  de mí. Cuidándome a su manera con sus  con sus modos, sus reglas, con valores, con responsabilidades, con  ternuras, con  desganos, con  obligaciones con desamor y con desprecio.

 Parecía haber una consigna tacita de no hablarme de mi procedencia y borrar mis raíces.

Pasaron llantos, miedos inseguridades, depresión, anorexia y partos, golpes  engaños y  stress, desilusión, divorcios, ganas de morir por los fracasos. Y la historia que volvía a  repetirse, quien me va a sacar de allí... nadie más que yo, y así fue. Llantos de niños, necesidad de salir del pozo, necesidad de madre y abuela. Si me hubieses visto luchar me entenderías, sin derecho a caer o cae el castillo de naipes donde refugie a mi familia… Y  crecí, crecí en años y experiencia, he superado todos los escollos, algunos fueron muy duros, muy difíciles, pero lo hice y en el trayecto no perdí a ninguno. Todo a la par, todos, con su destreza, enfrentamos  juntos esta dura prueba, y hasta aquí ganamos  con toda justicia-

Con los años he recogido parte de mi historia, trozo de mi vida que fueron guardados, o que los tenían en algún cajón. Sobre una hoja en blanco puse cada forma, busque primeros  los contornos y  encontré el lugar de piezas pequeñas, todos los recuerdos tomaron color,  quedaron en blanco espacios que  habrá que encontrar y  cubrir, pero la del centro fue la más difícil y busque por años en  muchos lugares y seguía faltando, la pieza central.

 Entonces un día desperté del sueño, la pieza que falta es como estoy hoy, se acabó la búsqueda, se aclaró la intriga la pieza que falta he sido siempre yo.

 

 

Publicado la semana 3. 14/01/2019
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