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Justina Rios

Veinte recuerdos antes de los veinte. Cap. III

Capítulo III

Mamá ya había conseguido trabajo en una casa de Vicente López, Estábamos en una cochera, era un lugar muy oscuro, por algunas rendijas pasaba los ases de luz. El bebe lloraba la señora de la casa abrió la puerta y la luz me encegueció, quería al nene, que mamá se lo diera .Mamá se lo negó. Tenía miedo que se lo sacara y salimos de allí rumbo a Morón, donde estaba su hermana, la tía Hilda, que nos acogió, pero vivía en un departamento chiquito, nosotros éramos cinco y ellos tres. Pero nos dieron la mano igual, repartieron lugar, comida  e intimidad, no debe haber sido muy fácil  pero nos ayudaron. El tío Juan ya tenia trabajo , y mama consiguió en una  fábrica, El tío en una metalúrgica y mamá en una textil en Haedo, cerca , pero la tía no podía cuidar a cinco chicos , entonces nos separaron.

Una tía del corazón, prima del tío Juan, en adelante Juancito. Para poderlo diferencias, nos ayudo y nos dio cobijo, en su casa de San Antonio de Padua. Recuerdo una casa confortable, agradable. Mis hermanas y yo estábamos juntas, cruzando la calle había una quinta con cerco y arboles muy grandes y verdes, yo veía muy lindas a mis hermanas, vestidas y peinadas, con cintas en el cabello, era bueno ese tiempo, tengo la idea que reíamos y corríamos todas juntas. Bella, bella imagen aquella.

Publicado la semana 26. 24/06/2019
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Género
No ficción
Año
I
Semana
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