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Justina Rios

Más histérico, más inhumano.

 

Puedo escuchar los sonidos tenue de la madrugada, el silbido de la briza suavemente sonar en mi ventana y  entre las ramas, el  aleteos de los pájaros, a lo lejos se escucha el solitario canto de un gallo, el primero de la mañana, estoy viviendo ese breve instante en que los astros comienzan lentamente a moverse para definir su rumbo, ese en el que aún no ha llegado el día y la noche todavía es profunda, pero se presiente la proximidad del día. El que llegará inexorablemente. Y yo me siento así, desvelado en compañía de mis pensamientos y mi presentimiento.

No será un día especial, como  todos los últimos que me han tocado vivir, mientras espero la seis de la mañana, prenderé la radio. Escuchar las noticias te subleva, te desbasta el dolor del indefenso, te deja sin  palabras  la lucha del hambriento. Siento un dolor, un vacío, un remolino  que gira en mi estómago y quiero alejarme, si me pudiera bajar en este instante. de este mundo que ya no siento  mío, que no entiendo ni acompaña mis  respiros

Déjame descansar  un rato más, tranquila. No me pidas  que me levante,  la cabeza parece me va a estallar. Déjame  descansar, estoy exhausta.

“Quieres que te diga algo que yo siento aquí dentro del pecho", “Que el mundo nos ha cambiado, que nos hizo más  mezquinos, sin amor,  Mundo, cada vez más histérico, cada vez más inhumano” .

 

Publicado la semana 23. 03/06/2019
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