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Justina Rios

Historia de amores cruentos

HISTORIA DE AMORES CRUENTOS.

Cap. 1

Venidos en un barco, escapando de las revueltas civiles y del  hambre; Pérez Rubio, su apellido, eran cinco hermanos que escaparon con su padre, tendrían que alcanzar algún barco que los que los sacara de Europa, Que les cambiara la vida, que los llevara a América. ¿Dónde, no importa?, importaba, salir de España, era la premura. Que los alejara del dolor, del horror, de la guerra, de los muertos. Baldomero, había nacido el 28 de febrero de1907 en Santander, los conflictos sociales, las guerras y las hambres, los  hicieron que escapa.  Recordaba que decía su padre, cualquier barco, cualquier barco, como oración susurrante .Su madre, dijo que ella nunca dejaría Euskadi, y su hermana mayor apoyo la postura y se quedaron, en su gran casa de piedra, con el trabajo de mantener la granja, sobreponerse a los crudos inviernos pero se quedaron.  Cuando tenga que morir moriré aquí, en mi tierra, pero ustedes pueden marcharse, los prefiero lejos y vivos, que cerca en el cementerio. Tenía a pocos años cuando  embarcaron, dejaron  el terruño. Ese día, dejaron para siempre las playas de Santander, su mar particularmente frió, su aire, su tierra, quedarían atrás, y ya no volvería más, solo habían podido subir, María del  Carmen, tenía veintiséis años,  tomo la decisión de ir en ese barco aunque no fueran todos.Llevaría a sus hermanos,Amparo, de dieciséis, Domingo Joaquín, diecisiete Baldomero, que era el menor de los hijos tenia quince. Abordaron, presta y desesperadamente, el pequeño lugar que lo llevaría a la esperanza. En el buque Infanta de Bordón, no hubo lugar para su padre y su humano mayor, quizás con suerte viajaría en otro buque, pronto. Llegarían después

algunos traían pequeños bultos con sus utensilios otros elementos de labranza, otros traían semillas, o retoños de vides; Pero los ellos, no traían nada, lo poco que tenían habían quedado en manos de su padre, que embarcaría  otro día en algún otro barco. Largos días embarcados, Llegaron a un mar que no era mar, la niebla los envolvía, a lo lejos se veían unas luces mortecinas, que deslumbraban el puerto de la ciudad de  Buenos Aires. Era, el 22 de abril de 1923, cuando terminaron su viaje, ataron las amarras a la madrugada y luego de formarlos en filas, desembarcaron los guiaron a  un hotel el de inmigrante los anotaron en grandes libros: nombre, procedencia, ciudad natal, edad, religión,( era necesario ser católicos y todos lo eran) , durante algunos días le darían alojamiento y desayuno y dos comidas, y a la mañana temprano a buscar trabajo, si no lo conseguían en ese  lapso , los dejaban un tiempo mas pero, les urgía conseguir un  alojamiento por ellos mismo. Una de su hermana consiguió en la limpieza de una  fábrica de azulejos que tenia mucho trabajo, porque se estaban haciendo los decorados de los túneles del subterráneo. Alquilo una pieza en un conventillo y fueron todos allí, pero era pequeño e incomodo, Joaquín consiguió de jardinero  en una casa muy grande de las afueras de Buenos Aires, era la casona de un hacendado, dueños de unos campos y también criaba caballos para las carreras de sulkys en un hipódromo donde concurrían los ingleses dueños del ferrocarril y la mayoría de las empresas en ese tiempo, Argentina generaba materias primas y ellos materiales manufacturados. Aquí a todos los españoles se le llamaba gallegos, a los árabes, turco, a los japoneses chinos y así, se les cambiaba el origen.

Publicado la semana 17. 22/04/2019
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