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Jonathan Vizcarrondo

La causa de su muerte

<<Si he de ser entregado a la muerte, a esa vieja solitaria que no se sacia; ese inmortal parásito que se alimenta de los vivos hasta consumirlos; lo haré llevando conmigo el peso de un verdadero hombre, y no la liviandad de un simple mortal. Hoy soy condenado injustamente y me llevan a la horca, no por otra razón que por negarme a hacer a un lado mis principios. Hoy moriré; como un hombre inocente descenderé al Seol. Tal vez por esa causa sea devuelta mi alma del lugar de los muertos. Pero ustedes, seré yo quien los visite, no les será necesario ir a mi tumba, ni mantener adornado con flores mi epitafio. Si hoy he de descender con mis antepasados al Seol, volveré por ustedes tarde o temprano>>.

Esas palabras hicieron eco en los oídos de Calan, el responsable por la muerte de los que permanecieron fieles a su voto: aquella manada pequeña de hombres inocentes que se habían visto obligados a dejar a sus familias a su propia suerte.

Ahora estaba recostado en su cama sin poder conciliar el sueño, temiendo lo peor. <<No es posible tal cosa>>, se decía a sí mismo mientras intentaba detener el insoportable temblor que le había comenzado a estremecer todos los huesos de manera espantosa. <<El que ha muerto no puede jamás regresar, Dios no ha dado tal potestad a los hombres. ¿Cómo se atrevió a decir que regresaría de los muertos?>>. Calan se puso de pie y comenzó a caminar de lado a lado mientras se fumaba un cigarrillo tras otro: <<¿Y si es verdad que si alguien es muerto siendo inocente le es permitido visitar al responsable de su muerte?>>.

A esa hora de la noche mandó a llamar a las familias de los fieles muertos y les dio tierras, riquezas y les suplió de lo necesario para que nada les hiciera falta, y así sentir aliviada su culpa, y también para tener argumento que presentar al muerto cuando cumpliera con la promesa de su visita.

Pero tanto fue el terror que le invadió día y noche, y tan agravada la amargura de su culpa que habiendo perdido el sueño por varias semanas, le afectó terriblemente en la pérdida de peso; luego le invadió la demencia y, finalmente, la muerte. Estando ya en el lugar de los muertos, viéndose desnudo y sin poseer nada de lo que decía ser suyo; ni siquiera la virtud de haber sido un hombre fiel; le preguntaron los allí presentes por la causa de su muerte, a lo que él respondió: <<Me mató un muerto que yo mismo puse en la horca; la horrible espera de su visita me atormentó y acortó mis días en la tierra>>.

Publicado la semana 14. 02/04/2019
Etiquetas
hombre, muerte, horca, visitar, regresar, insomnio, horror, pesadilla, culpa, infidelidad
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