06
John Charlestein

Crónicas Desafortunadas Parte 1

Un año había pasado desde que había ido a aquel Pueblo Mágico (es un término mexicano para pueblos que no han envejecido arquitectónica o culturalmente) y la última vez sufrí de vómitos en la carretera, congelamiento (por sus bajas temperaturas) y serios problemas para dormir. En la edición 2019 de un tradicional evento de motociclistas, me dije a mi mismo: “Este año no me vas a vencer” y llegue con la mejor de las actitudes. 

Arribé un día antes para tener todo listo para recibir a los motociclistas de buena parte del país (especialmente del norte) y preparar la sede, el registro y las principales zonas del pueblo con adornos.

Todo salía a pedir de boca cuando finalmente terminamos de adornar para el gran evento. Cenar, tomar un baño y todo quedaría listo ese día, hasta que hice un sencilla pregunta “¿Tu Traes la cámara?”. La respuesta fue un rotundo “NO” y ahí comenzó mi intranquilidad. MI herramienta de trabajo estaba a 2:30 hrs de distancia.

Como pude, coordiné todo para que fuera enviada con el personal que llegaría al día siguiente. Para asegurar que no hubiera problemas, di instrucciones a más de una persona. Según yo estaba listo, así que me dispuse a cenar, ver una película en mi cuarto (que formaba parte del hotel sede del evento) y disfrutar de un poco de lectura antes de ir a dormir. Dieron las 12 y caí rendido en la cama.

Tuve una noche muy intranquila. Sentía una curiosa pesadez en la habitación. Me arrepentí de haber elegido la cama que estaba a un lado de la puerta (la otra estaba pegada a la ventana y me daba miedo).

Desperté más de 8 veces durante la noche. Decidí dejar corriendo youtube en un celular para tranquilizar mis nervios y aunque me arrullaba muy bien, sentía que detrás de mí alguien me observaba desde la puerta o desde donde se separaba la habitación con el baño. No me atreví siquiera a ver…

Con un poco de cansancio, abrí los ojos, pero me sentía bien a pesar de la noche extraña. Revisamos que todo estuviera en orden y nos preparamos para recibir a los visitantes. La tranquilidad y el buen humor de la mañana se esfumaron cuando me dijeron que al parecer nadie pasó por la cámara… y que estaba como la habían dejado la noche anterior.

Ahí me di cuenta de que triangule la información. Solo nos quedaba una opción y no era la más ideal. Recurrir a un amigo que también se encaminaba al evento más tarde pero aún había que llevarle la cámara a un punto muy lejano. Se agotaba el tiempo y las opciones. Las apps de mensajería y envíos no querían cooperar con sus precios elevados y sus estúpidas políticas de protección.

De nuevo tuve que pedir un favor (el cual al final tuve que pagar con mi dinero) para que la cámara llegara…

Cuando me aseguraron que la cámara venía en camino me relajé, pero, no tuve oportunidad de ir por ella hasta la noche… a minutos de que el evento principal de ese día comenzara…

Como dato: El pueblo es una zona rural y por lo tanto sus casas y hoteles son muy antiguas. Excelentes escenarios para albergar historias de terror o leyendas y ¿a dónde creen qué tenía que ir por la cámara? Al último, más escondido y oscuro rincón de la hacienda, que además estaba dividido por zonas parecidas a bosques donde había muy poca iluminación… a veces detesto ser tan cobarde y tan curioso… pensé en todas esas leyendas que había leído sobre aquel pueblo. Me arrepentí de pensar en las brujas, espectros y demás cosas que la gente local aseguraba haber visto ahí.

Por fin llegue al cuarto y tomé mi herramienta de trabajo… cerré y regresé corriendo al área del banquete.

Mi consuelo fue que el evento principal de ese día fue todo un éxito y pude hacer mi trabajo como debía de ser aunque no soportaba mis pies. Al terminar tome un baño, un poco de lectura y a dormir. Las últimas palabras que oí esa noche fueron  “Descansa porque mañana nos espera un día pesado” a lo que respondí “No me lo recuerdes. Déjame olvidar que mañana debo trabajar”

Publicado la semana 6. 06/02/2019
Etiquetas
Suspense , Cuando quieras burlarte de la desgracia ajena, Cuando quieras contar una anecdota, cuando tengas un viaje en puerta , Un mal día lo puede tener cualquiera
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
I
Semana
06
Ranking
0 35 2