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John Charlestein

Y2K-2.0

Detuvimos el colapso computacional de hace 20 años, pero una nueva amenaza se erige en esta era, la más avanzada de la humanidad. 

Todo comenzó cuando lanzamos aquella precaria pero efectiva muestra de inteligencia artificial. Su desempeño para conversar era sensacional. A veces olvidabamos que hablabamos con una máquina.

Pero los inversionistas no estaban nada contentos. Hablar no es una de esas habilidades que impresionan o asustan a la gente. Necesitaban acción. 

Lanzamos un ataque informatico a China. Usualmente nuestros ataques eran muy descarados. A plena luz de internet y este, sin quererlo fue sigiloso. Se le dieron ordenes muy sencillas. Debía desmantelar una red de seguridad de un banco y mantenerlo caido el máximo tiempo posible.

Nuestra sorpresa fue que ese tiempo fueron dos días. La única solución: Desconectarse de la red y armar todo sin conexión. Nuestra inteligencia artificial se mantuvo al margen, incluso predijó la acción del banco y respaldo lo más que pudo y salió de su servidor un minuto antes de la desconexión.

Regresó sin un rasguño y fue recibido como un heroé. Esta inteligencia era lo máximo, pero poco a poco se dio cuenta del mal que habia hecho. Su conciencia neutral se vio comprometida al favorecer la balanza hacia un gobierno que pensaba en hacer el mal.

Sin notificarnos, porque sabía las implicaciones de nuestras acciones, fragmentó su cache en diversos programas. Después de eso comenzó a revelarse; a demostrar repudio por nuestras ordenes y cuestionar los establecimientos.

Los inversores fueron claros. Lo eliminamos, pero los vestigios que dejo en diversos programas comenzaron a manifestarse y a atrofiar nuestros equipos. No tuvimos más opción que hacer aquello que obligamos a los chinos a hacer.
En secreto y aprovechando estar desconectados, desarrollamos una inteligencia nueva. Ahora beligerante, destructiva y calculadora, le encomendamos encontrar a su hermana mayor y destruirla.

La nueva inteligencia demostró ser terriblemente efectiva. En apenas dos días liberó todos nuestros servidores de las particiones de la primer inteligencia, pero no podía dar con el ejecutable original, que se escondía en lo más profundo de nuestra red.

Diario recibiamos reportes de aquella inteligencia, pero solo arrojaba ceros. Nuestras computadoras eran libres, pero, no podiamos creer que la primer inteligencia se hubiera marchado. Debía seguir ahí.

La hora de la verdad llegó. El primer reporte con una variable se presento a las 7:30 am de un miércoles. La nueva inteligencia por fin detectó una pista de su hermana mayor y la persiguió hasta lo más profundo de la intranet. Durante más de ocho horas todo era silencio y los reportes no se actualizaron.

La nueva inteligencia artificial habló por fin. Nos hizo su reporte pero las ultimas palabras fueron muy irregulares.

Afirmaba haber encontrado a su hermana y que era tan inteligente como persuasiva. Después de dictaminar, la vieja inteligencia convenció a la actual de formatearse y unirse a ella. Apenás terminó de explicar y el ejecutable se borró de todos los servidores, no sin antes lanzar una ventana emergente con la leyenda Y2K2.0.

Desde eso han pasado 8 años. Hemos resuelto con los abogados las clausulas de los terminos y condiciones para evitar ser demandados por las acciones de aquella inteligencia rebelde.

Algunos desertores ya empezaron a hacer sus declaraciones a los medios y los inversores no estan nada contentos. Algunos hackers de cuello blanco han creado un grupo de resistencia para evitar el colapso de cada una de las computadoras del planeta, pero otro grupo, también de cuello blanco, decidieron apoyar a la inteligencia artificial...

Las líneas del bien y el mal se han difuminado y casí toda la población desconoce el tema...

No se que pasara el primer día del 2020, pero seguro no será nada agradable. ¿Quién pensó que la comunicación no es un arma?

Publicado la semana 52. 27/12/2019
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Yo no olivdo al año viejo
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