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John Charlestein

La Tradicional Pastorela

Nota del Autor. Esta obra esta libre para su representación y distribución. Si tienen fotos o video no duden en compartir e material.

1er Acto 

(Vemos a un demonio dormido cabeza abajo sentado en una silla. Entra el Diablo a escena y le mueve la silla al demonio) 

Diablo: ¡Despierta Pereza! No es momento de estar dormido. Se acerca nuevamente la fecha. 

Pereza (Modorro): ¿Pero porque hace tanto escandalo jefe? Siempre pasa lo mismo. Buscamos un plan para que los pastores no lleguen a Belén para adorar al niño, luego los ángeles lo descubren de alguna manera y terminamos humillados y vencidos y todos se burlan de nosotros. 

Diablo: Ya se, ya se. SI supieras cuanto me pesa cada fracaso. Pero este será mi año. Cambiare el curso de la historia. La fe se derrumbará, el pecado prevalecerá y los dinosaurios dominaran la tierra de nuevo. 

(Otro demonio entra en escena mientras el Diablo da su discurso a Pereza) 

Sarcasmo: Ya veo que este año si va a funcionar ¿eh? Para haber parado a este de su silla (señala a Pereza) debe ser un gran plan. 

Diablo: Cállate. Si no fueras el hijo de mi cuñada yo mismo te mandaba al cielo. 

Pereza: Ya jefe. No se enojé o se va a cansar... cansado yo y cansado usted... nadie va a hacer nada y volverán a humillarnos. 

Diablo: En eso te equivocas querido Pereza. Esta vez fragüe un plan que ni a Dios se le ocurrirá y con eso los ángeles no sabrán en qué momento todo se volvió oscuro. (Ríe desquiciadamente) 

(Pereza y Sarcasmo ríen. La risa se prolonga) 

Sarcasmo: Sr. No lo quiero interrumpir, pero si no nos dice su plan no pasara nada y no podremos avanzar al siguiente acto. 

Diablo: Es cierto... pero se los diré tras bambalinas. 

2ndo Acto 

(Los pastores están preparando los regalos, la piñata y las bolsitas) 

Rogelio: Estamos listos para ir a donde está la estrella. 

Sara: Ya quiero celebrar esta gran fecha. Ya esperaba que se acabara este año para disfrutar. 

Román: Si. La peregrinación es mi parte favorita. Caminar, comer y cenar. No hay mejor fecha en el año. 

Rogelio: Exactamente. Solo espero que los diablos no estén cerca tratando de evitar que lleguemos una vez más a adorar al niño Dios. 

Sara: Pero ¿qué dices? Siempre es lo mismo. Nunca les salen las cosas bien. Primero nos quisieron desviar por el desierto y no funciono. Luego, nos confiscaron los burros haciéndose pasar por centuriones y no les funciono, y el año pasado trataron de tentarnos con una carreta de primera calidad y aunque nos la quedamos, no les funciono.  

Rogelio: pero sabes que de los errores se aprende. ¿Qué tal si ahora tienen un plan más siniestro como secuestrarnos, convertirlos los burros en perros o provocar una tormenta de arena y....? 

Román: Descuida hermanito. Eso no pasara. Somos muy unidos y muy listos. Nunca caeremos en sus trampas. 

Rogelio: Tienes razón. Bueno, antes de partir, ¿quieren abrir el regalo que nos envió mamá? 

(Todos se juntan alrededor del regalo y lo abren. Sacan una carta) 

Rogelio: ¿Qué es esto? 

Sara: Es el testamento de mamá. Aquí dice que está muy cansada y que no cree vivir para cuando lleguemos al pesebre del niño Dios... y que le deja el terreno a... ¿Román? 

Román: Wuuu ¿qué les parece? Ya la hice. 

Rogelio: ¿Pero por qué? ¿Cómo pudo dejarle el terreno al más imbécil de los tres? 

Sara: ¿Si, acaso mamá no sabe que yo lo necesito más? 

Rogelio: ¿Y porque tú lo necesitas más? Consíguete un hombre bueno y trabajador y vivirás como reina. 

Sara: Soy lesbiana, estúpido. 

Román: ¡Pues deja de ser lesbiana mejor! El terreno es mío 

Rogelio: No, es mío. Soy el mayor 

Román: ¿Vas a ir en contra de los designios de mamá? 

Rogelio: Ya está senil la vieja. No piensa claro. 

Sara: Pues vamos a preguntarle  

Román: No hay nada que preguntar, el terreno es mío.  

Rogelio: voy a visitarla. De seguro puede hacer un nuevo testamento donde piense mejor las cosas 

Sara: Ah no. Yo también voy, pero no me iré con ustedes porque me hacen ir más lento 

Román: Mamá no me quitara mi terreno. Yo soy él bebe 

(Los tres pastores salen de escena gritando y peleando. El Diablo entra en escena) 

Diablo: No hay tradición navideña más bonita que la pelea por los terrenos. 

Pereza: Si jefe. Usted es muy listo. 

Diablo: Si lo sé, ahora ve con el hermano mayor y persuádelo a toda costa de ir con su mamá y que no vaya al pesebre. 

Pereza: Si jefe (sale de escena) 

Diablo: Ahora sí. Cosechemos la semilla de mi éxito. 

3er Acto 

Vemos a Sara caminar por el bosque. Empieza a hacer aire y se levanta mucho polvo. El exceso de viento la tira al suelo y una serpiente se posa para atacarla. Una mano detiene a el animal. 

Ángel Gabriel: Tranquila amiga. Estas en buenas manos. Y dime ¿qué haces en el desierto tan sola? 

Sara: Voy a casa de mi madre. Algo la ha poseído y acaba de cometer la más grande estupidez. 

Ángel Gabriel: Es noble de tu parte visitar a tu mamá, pero ¿ya viste la estrella de allá? Es tiempo de peregrinar 

Sara: Si, eso lo sé, pero la estrella puede esperar. Mi madre esta delicada y esto no puede quedar inconcluso: 

Ángel Gabriel: Pero, eres una pastorcilla ¿No? Traes tu morral y tu tambor.  

Sara: No. Solo mi morral.  

Ángel Gabriel: Mmm. Pero que puede ser más importante que ver al rey de reyes... 

Sara: Ah pues los terrenos señor. Mi madre en toda su senilidad decidido dejarle los terrenos a mi hermano, el más idiota de la casa. ¿Dígame si es eso justo? Por ser la mujer de la casa me pusieron a barrer, a fregar y cocinar en lugar de estudiar, con el pretexto de que soy bonita y me puedo conseguir un buen marido... 

Ángel Gabriel: Pues eres bonita. ¿Qué tiene de malo tener marido? 

Sara: Soy lesbiana señor. No quiero morir apedreada solo por estar con una mujer y no quiero morir en las calles solo porque mi mamá cree que el menor es un inútil. Si es culpa de alguien, es de ella y no mía, que yo se me defender y hasta de criada puedo trabajar. 

Ángel Gabriel: pero el niño Jesús va a nacer y... 

Sara: No puede hacer nada gentil señor. Si me quiere persuadir todo el viaje hasta la casa de mi madre, adelante, que me sirve la compañía, pero no cambiare de opinión. 

Ángel Gabriel: Y te ha pasado por la cabeza, ¿qué harás si encuentras a tu madre muerta? 

4to Acto 

Pereza: Y la mejor parte es que puedes dejar que el terreno trabajé para ti.  

Rogelio: Podría ser 

Pereza: Si, mira. Rentas el espacio para que otros pastores metan ahí a sus ovejas o construyes y haces una posada 

Rogelio: ¿Una posada? Óseas piñatas, colaciones y esas cosas 

Pereza: Un hotel, para que me entiendas. La gente floja paga mucho por descansar 

Rogelio: Si. Eso me recuerda que tenía que hacer algo y tenía que ver con la estrella de allá 

Pereza (Girando a Rogelio hacia el otro lado): No pienses en eso. Piensa en que le dirás a tu madre para que te suelte el terreno. Tu trabajaste desde que tu padre fue asesinado y ahora le quieren dar todo al más flojo. No lo permitas. 

Rogelio: Es cierto, pero no dejo de pensar en la estrella 

Pereza: En esa estrella no hay nada para ti. Solo un niño con una areola en la cabeza, su madre la disque virgen y un carpintero... ¿realmente sacrificaras el terreno que por derecho es tuyo por una familia qué no te conoce? 

Rogelio: Pues... 

Pereza: Además, esa es una virgen... tú puedes tener una virgen diaria si te lo propones... solo tienes que conseguir el terreno. 

Rogelio: No sé si es lo que papá o mamá hubieran querido para mí, pero es lo que se tiene que hacer 

5to Acto: 

Román: Entonces abrimos la caja y nos separamos porque no estábamos de acuerdo. 

Monje: Tus hermanos suenan como un par de envidiosos. 

Román: Mamá me eligió porque sabe que no estoy listo para afrontar la vida, pero ellos creen que sus méritos los hacen merecer la casa. 

Monje: ¿Y qué es lo máximo que harías por esos terrenos? 

Román: Quiero llegar hasta las últimas consecuencias. Mis hermanos siempre me han menospreciado. Espero que, con el terreno, puedan tratarme con suficiente respeto. 

Monje (suspirando): Yo hace mucho fui como tú, solo que no me tocó la herencia y tuve que pelear por ella. En la última cena de Navidad nos enfrascamos en una lucha y lastimé a todos los que quería hasta que renunciaron, excepto uno. Mi hermano, el heredero universal. Siempre fue noble y no estaba dispuesto a lastimarme. Me aproveché de eso y termino muriendo en mis manos. 

Román: Rayos. ¿Qué te orilló a hacer eso? 

Monje: Mi esposa y mi envidia. Le saqué el mayor provecho y me volví un mercader muy rico. Mi fortuna creció tanto que mi esposa se cansó de mí, tomó todo junto con mi hijo, quien nunca aprendió un oficio y se fueron con un tipo. Nunca supe a donde. Aún tenía mi local, mi terreno, pero no tenía nadie para quien trabajar, más que para mí y no lo valía. Trabajé para vivir, pero yo me quería morir. Vendí el terreno, pero por más dinero que me dieron nunca recuperé a mi hermano, o a mis sobrinos... mis demás familiares se alejaron de mí. Incluso me hicieron una lápida y me dieron por muerto... 

Román: No lo puedo creer 

Monje: Si, ahora todos los años peregrino hasta aquella estrella 

Román: ¿Y te ha servido de algo? 

Monje: No. Solo calma mi dolor. Todo el año evitó hacer el bien y el mal, pero en estas fechas me dedicó enteramente al bien. 

Román: Por eso tu... 

Monje: Por eso te acompañe. Sospeche que podía hacerte un bien 

Román: ¿Y cómo que bien? 

Monje: Pues... nos hemos desviado al menos 1 día de casa de tu madre y ahora vamos hacia Belén... creo que hay algo mejor ahí que en casa de tu madre 

Román: ¿Como diablos? Tengo que volver al camino 

Monje: ¿Seguro? Con lo flojo que eres prefieres ahorrarte ese día. 

Román: no pues... si cierto... 

6to Acto 

Diablo: Oh Estrella. Disfruta tus últimos días. Después de esta noche, nunca más volverás a brillar. 

Sarcasmo: ¿Apoco le hablas a la estrella? 

Diablo: Claro. ¿Qué clase de villano sería si no tuviera un monologo? Digo, soy la mayor fuerza antagónica de la historia. Los más oscuros personajes solo han tratado de imitar mi maldad, sin saber que están a mi merced. Sin importar el mal que hagan, yo siempre estaré encima porque me encargare de castigarlos. Hambre, peste o guerra. Pff. Yo invente esos recursos y esta noche por fin reclamare lo que me pertenece 

Sarcasmo: ¿Y qué sería eso? 

Diablo: el cielo. Yo soy el ángel caído, la luz más bella. Tallado por el mismo Dios para ser admirado, pero en su infinita vanidad, el Mesías decidió ver en mí a su eterno rival, la sombra de su luz. Por eso me desterró. Por eso esto es tan importante esta fecha para mí... por eso no puedo fallar este año. Recuperare lo que me fue arrebatado. Los pastores no peregrinaran ante su estrella nunca más. Una estrella más bella se alzará en la noche plutónica y teñirá el cielo de rojo. La sangre se apodera del cielo.  

Sarcasmo: No te comprendo a veces. 

7mo Acto 

(En la intersección de tres senderos, los pastores se topan frente a frente) 

Los Tres Pastores: ¿Tu qué haces aquí? Eso no les importa. Dejen de arremedarme. 

(entran a escena el Ángel Gabriel, Pereza y el Monje) 

Ángel Gabriel: Pastores. Ignorad sus pleitos familiares y seguid hacia Belén. El día bendito está cerca y vuestra presencia es necesaria ante el Rey de Reyes 

Pereza: No lo escuchen Pastores. Seguid vuestro pleito por los terrenos de vuestra madre. Demostrad porque os los mereces por los demás. 

Monje: Seguid vuestro corazón y haced lo que os plazca o abandonad esta empresa.  

Los Tres Pastores: ¿Y ahora qué vamos a hacer? 

Rogelio: Los quiero mucho, hermanos, pero no es justo lo que ese testamento reza. 

Sara: Ustedes me piden que renuncie a mi convicción para tener una vida digna y no lo voy a permitir. 

Román: Ya no me interesa el maldito terreno. Solo quiero saber si es lo que mamá quería, sabiendo eso se los regalo. 

(El cielo empieza a cambiar de color y ahora todo es rojo. Una oscura luna sale de entre los árboles) 

Ángel Gabriel: El mayor temor de los ángeles. El Diablo esta por resultar vencedor. Deben decidir ya. 

Pereza: Estamos de acuerdo en que no estén de acuerdo. Mátense por los terrenos. ¿O acaso ese rey compartirá sus tierras?  

(Entra el Diablo) 

Diablo: Ahora deben arrodillarse ante mí. Yo, el Diablo, por fin he impedido que los pastores adoren al Niño Dios. Por fin la historia toma el rumbo que siempre debió ser.  

Ángel Gabriel: Mi espada cerrara tu boca. 

(El Diablo y el Ángel Gabriel comienzan a pelear. La balanza se inclina rápidamente a favor del Diablo y el Ángel Gabriel termina en el suelo derrotado) 

Diablo: No hay nada que puedas hacer. Todo salió de acuerdo al plan. Estos pastores egoístas se han peleado por un pedazo de tierra que no les pertenece y han preferido ir a reclamar a su madre que ya no vive, a adorar a su disque salvador. 

Rogelio: Hermano. Hermana. Perdónenme 

Sara: Ustedes perdónenme. 

Román: No merezco su perdón hermanos, pero yo los perdono. De corazón. 

Monje: No. Ustedes perdónenme muchachos. Jamás creí que los volvería a ver. Yo alguna vez fui su tío y les arrebate a su padre, pero no se los puedo devolver, pero si puedo salvarlos. Vayan a adorar al niño. Yo me enfrentare al Diablo. 

(Los pastores corren hacia la estrella y el Diablo vuela hacia ellos, pero el Pastor se interpone) 

Diablo: No importa lo que hagas. Tu alma será mía 

Monje: Mi alma no vale nada desde que maté a mi hermano. Quédatela. Pero las almas de mis sobrinos... Jesús se encargará de ellas. 

(El Diablo y el Monje empiezan a pelear a puño limpio. Los pastores siguen corriendo). 

Sara: Estamos por llegar 

Román: ¡espera! La ofrenda... 

Rogelio: No podemos llegar con las manos vacías. 

Sara: El terreno. Dejémosle el terreno al niño Dios. Que sus padres se asienten y construyan su hogar ahí. 

Rogelio: Es cierto. Es nuestra única oportunidad... la única del mundo. 

Román: No. No sé... 

(El Monje cae violentamente enfrente de los pastores y está cubierto de sangre) 

Monje: ¿Qué están esperando? 

Román: Esta bien. Está bien. Lo firmare 

Diablo: No si yo lo impido. 

(Román empieza a correr con el papel en la mano. Sara y Rogelio lo siguen y escapan del Diablo, mientras se pasan el pergamino el uno al otro. Sara cae y Rogelio es atrapado por el Diablo. Román sigue corriendo con el pergamino llega al pesebre. 

Diablo: dame ese papel y te daré el doble... no, el cuádruple de terrenos... serás como un señor feudal. Todos trabajaran para ti. Hasta tus hermanos. 

(Román se detiene y ve el papel. Extiende el brazo con el papel. El Diablo intenta tomarlo, pero Román quita la mano y la pega a su pecho) 

Román: Este pedazo de tierra no me pertenece ni a mí ni a ti. Ni siquiera a mis hermanos o mi madre... Se la devolveré al propietario único y original. Dios. 

(El Diablo se detiene al oír la palabra Dios. Román corre y se encuentre frente al pesebre. José y María están asustados abrazando al pequeño) 

Román: Salve Rey de Reyes. Os traigo esta humilde ofrenda. Creced feliz y lleno de amor. 

(La Oscuridad se disipa y el Diablo desaparece. Rogelio y Sara alcanzan a Román) 

Sara: Al fin maduraste hermanito. 

Rogelio: Oye tonta. Déjalo en paz. Todos maduramos 

(Entra el Ángel Gabriel malherido cargando al Monje) 

Ángel Gabriel: Sin duda este hombre se sacrificó como nunca lo había visto. Quizá Dios tenga un trato especial para él. Hicieron lo correcto pastorcillos. 

Rogelio: Lo logramos. 

Ángel Gabriel: Por este año... El Diablo se hace más y más listo cada día, pero por fortuna, la fe crece y crece y así lo podemos combatir. 

Sarcasmo: Mejor me cambio de religión. En estas tradiciones el mal siempre pierde. 

 

Publicado la semana 50. 15/12/2019
Etiquetas
Villancicos , Tradiciones mexicanas , Junta a tus amigos y hagan una representación
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