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John Charlestein

Cigarrillo

Una escena poco cotidiana. Un lavaplatos sale a fumar su cigarro al callejón. No tiene muchas ganas, pero no desperdiciara la única hora del día qué se le permite hacerlo. Su nombre es Lori Jackson. Desde hace 4 meses qué nadie más sale a inhalar tabaco. El último compañero de cigarro qué tuvo, está muerto. Lori se siente satisfecho porque, aunque nunca fueron amigos, le regaló su último taco de cáncer antes de no volverlo a ver jamás.

Se acabó el tiempo. Hora de volver a la máquina a mojarse las manos. Los robots meseros siguen amontonando platos. Un día de lleno total. Sabe qué hoy se quedara hasta tarde, lo cual le gusta a veces, pues uno que otro cliente le pedirá una foto al salir. Es cuando se siente especial al ser un espécimen poco común. Ya casi no hay empleados humanos en casi ningún lugar.

El camino a casa es igual de solitario. Antes veía caminar al menos 10 personas hacia la zona rural. Esta seguro qué el máximo fueron 23 en mejores tiempos. Ahora de casualidad ve a uno cuando sale más tarde. Un sordomudo qué cojea. No es la mejor compañía, pero es lo que hay.

Al salir, distingue al cojo qué es maltratado por un grupo de vándalos. Camina más lento para evitar un conflicto, pero no soporta qué, quedando tan pocos, aún haya tantos humanos crueles. “Ha esto nos condujo la modernidad. En vez de alzarnos contra los robots por quitarnos trabajo, nos aprovechamos de los más frágiles”.

Descubre qué la pandilla es de mujeres y qué tratan de quitarle su último pago al inválido y en el forcejeo cae al suelo. “Aquí hay más. Vengan por el” dice Lori  mientras muestra su cheque con fiereza, aunque sus rodillas tiemblan.

Las mujeres asestan el primer golpe a la cabeza y Lori cae al suelo. Las patadas llegan por todos los frentes y apenas se alcanza a cubrir. “Esto me gano por jugar a ser valiente. Estamos condenados a la extinción. Aquí sobrevive el más fuerte y a mí no me quedan fuerzas…” El cojo ha huido.

Las mujeres saquean a Lori. No tiene más cosas de valor qué su cheque. Una extrae una cajetilla de cigarrillos. Con la boca abierta la muestra a las otras. “El último cigarro del abuelo era de esa marca” dice. “Todo esto es una cruel ironía chicas… ¿Verdad?”

Publicado la semana 5. 31/01/2019
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