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John Charlestein

Autobús (Historia Inconclusa)

Al subir al autobús, Daniel lo encontró lleno y justo dos minutos después un asiento se desocupó al fondo. Se sentó. El asiento era ese que queda justo en medio del pasillo. A los lados dos hombres muy corpulentos que no lo dejaban moverse con libertad, así que se limitó a quedarse quieto en medio de aquellos dos y observar. Ni siquiera quería verlos porque uno olía a alcohol y el otro parecía no haberse bañado en días. 

Justo a los 10 minutos de su viaje se sube al autobús una cara conocida. La recuerda de alguna parte, saliendo de los recuerdos de su adolescencia. Sabe que lo ha visto pero no puede recordar su nombre. Los recuerdos empiezan a llegar en retazos difíciles a armar. Pláticas en el patio, prácticas de laboratorio, peleas en los baños... 

“¡Samuel!” Era el. Antes un atlético muchacho con altas calificaciones y un carisma especial, convertido en un obeso hombre demacrado con un uniforme de una línea de comida rápida.  

- ¿Cómo llegó a esto?- se preguntó Daniel, mientras veía a su excompañero empujar estudiantes y mujeres para poder acercarse a la puerta de atrás.  

Sus miradas se cruzaron, pero ningún reacciono ante el otro. Daniel sabía que Samuel lo reconocía y el gesto no fue el más amistoso pues solo giró la cara alejando la mirada. 

Uno de los robustos hombres se levantó y bajo del autobús y el más cercano era Samuel para tomar el asiento. Sin dudarlo se acomodó para darle cabida. Después de sentarse vio que era obeso comparado con la imagen que tenía antes de él, pero delgado en relación al tipo anterior. 

-Mucho tiempo de no verte- dijo Daniel en voz muy baja. 

-Cerca de 6 años. Cuando dejamos la escuela- respondió Samuel. 

- ¿Qué ha sido de tu vida?- preguntó cortes Daniel 

-Una serie de malas decisiones, supongo... ¿y tú qué tal? - preguntó Samuel 

-Malas decisiones, pero le he sacado el mejor partido a cada una de ellas- dijo Daniel. Continuó. - ¿Y qué haces para vivir? ¿Eres el gerente del restaurant de tu uniforme? ¿O ya eres multimillonario y solo vas a pasear un rato? 

-Porque crees que sería así? - Pregunto Samuel 

-Tú sabes. Eras el mejor de la clase. El preferido de los profesores. La esperanza de esa escuela rural llena de vagos, adictos y vándalos. 

-Lo sé y, aun así, quise hacer frente a mi sueño... jugar futbol profesional. Entrené duro después de la escuela. Era bueno. Tomé un trabajo horrible para ahorrar y viajar a la capital. Buscar entrar a un equipo semi pro y luego brincar a las grandes... 

- ¿Qué te detuvo? ¿O es que aún sigues ahorrando? Preguntó Daniel. 

-Me detuvo oír a otras personas. Mis supuestos amigos dijeron que era muy inteligente y chaparro para ser futbolista. Los escuché. Mis ahorros empezaron a pagar mis estudios, pero mi ánimo decayó. Pase años horribles, porque entre trabajo y escuela no me daba tiempo de entrenar. Perdí movilidad, perdí destreza y perdí mi sueño... Mis motivos para vivir se esfumaron y solo me quedo sobrevivir y es lo que he estado haciendo. Sobreviviendo... 

Publicado la semana 40. 06/10/2019
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Teatro
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