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John Charlestein

La Silueta en la Lluvia

Hoy la descubrí. No me gustaban los días de lluvia y ahora me parecen lo peor, porque gracias a ellos sé que está ahí. Había presentido que me acechaban, pero hoy lo he descubierto. 

Suelo ser solitario. Me gusta encerrarme en casa para disfrutar de la lectura o de una buena serie de películas. La mayoría de los paranoicos se arman con comida y provisiones para un apocalipsis, pero yo no. Yo me encargo de coleccionar libros y películas. Si es tan terrible como todos piensan, es mejor morir de hambre que de aburrimiento. 

Hoy llego una terrible tormenta. Me preparé para disfrutar de una tarde de ver películas. Ya había leído mis 20 páginas diarias de rigor. El presentador de la televisión dijo que si no había necesidad no recomendaba salir. Seguí su consejo. Ya me había preparado.  

La lluvia empezó cerca de las 3 de la tarde. De un momento a otro el cielo se cubrió de negras nubes y los rayos iluminaban el cielo. De repente todo parecía más oscuro de lo usual y se desató el aguacero. En la comodidad de mi sala me dispuse a ver un clásico moderno para comenzar y repasar mi colección, así como conocer nuevas experiencias.  

Era el día perfecto. Las líneas de teléfono se habían caído. El internet funcionaba de manera intermitente, pero me aseguré de hacerle saber a todos los interesados que me encontraba bien y que no saldría para nada, así nadie me molestaría. 

La lluvia arreció a mitad de mi segundo filme y ya estaba oscuro afuera. De repente, tras un relámpago que hizo de día un instante, la energía eléctrica se había ido. No contaba con eso. Pensé en leer, pero tenía que guardar las baterías de la lampara en caso de emergencia, además, los apagones en mi zona eran comunes y se restablecían en un promedio de dos horas.  

La desesperación empezó a consumirme. Nunca había estado tanto tiempo inactivo. Para no caer en pánico y cometer alguna locura, abrí la puerta que da a la calle, después arrimé una silla y me puse a ver la lluvia caer. Era una lluvia fuerte. Apenas se lograba ver en medio de las gotas y el ruido que producía era constante y muy duro.  

Saqué un poco la mano y hasta el agua dolía. No era una tormenta cualquiera. Quizá la luz tardaría más en volver de lo que pensé. Tuve la loca idea de irme a dormir, pero aún era muy temprano y estoy acostumbrado a dormir más tarde. Seguí viendo la lluvia. Pensaba y pensaba en mis películas y mis libros y eso debió sugestionarme, porque ahí fue cuando lo vi. 

Entre la lluvia había un cuerpo. Más bien, una silueta. Era raro de ver. Las gotas chocaban y formaban un cuerpo donde prácticamente no había nada. Era como si cayeran sobre un cuerpo de vidrio traslucido. Apenas se podía distinguir, por la intensidad, el agua escurriendo de arriba hasta abajo, pero estaba ahí.  

Concentré mi vista para ver si podía distinguir si estaba enloqueciendo o si tenía una vista excepcional. Aun forzándola y entrecerrando los ojos, podía distinguir esa rara figura humanoide, pero transparente, solo ahí, parada. Mojándose.  

De repente empecé a sentir como si me estuviera viendo. Trate de desviar la mirada, pero casi magnéticamente veía el punto donde yo aseguraba que estaba. Un auto pasó y estoy seguro que debía haberlo atropellado si realmente estuviera ahí, pero solo se desvaneció por unos segundos para reagruparse y verse como se veía cuando lo descubrí. 

La luz no volvía y creo que, entre el tedio, mi desesperación y angustia, tome una decisión muy estúpida. Tomé el paraguas y salí con dirección a la silueta. Iba a paso lento, por el miedo, pero algo me impedía volver atrás. Estaba a punto de bajar de la banqueta, donde corría una corriente, casi como un rio cuando a mi lado se manifestó un trueno. El estruendo me sobresalto, pero casi hecho adrede, la luz de mi casa (y de toda la manzana) había vuelto. 

No estaba listo para retomar mi noche de ocio. Traté, pero pensar en la silueta, que aún veía cada vez que me acercaba a la ventana. Me convencí de no asomarme más pero no podía evitarlo. Era como si me llamara. O es como cuando eres niño y le temes a algo. Te incomoda, te asusta, te causa repulsión o náuseas y aun así no puedes dejar de verlo, por más que lo intentas. 

Tratare de dormir. Espero que todo esto sea causa del cansancio. No podría soportarlo de no ser así. 

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La tormenta duró más de lo esperado. Es como si el planeta rugiera para ser escuchado. Todos los días, la silueta estuvo ahí. Inmóvil. El mismo lugar, misma posición y la misma sensación.  

Hoy por fin ha salido el sol, pero no me hace sentir mejor. Cuando le preste atención a la lluvia pude, verla, pero ¿Cuánto tiempo llevara ahí? Quizá aún este ahí, acechándome. Esperando que haga lo que quiere que haga, sea lo que sea. O quizá solo me observa y recopila datos, como un ente extraterrestre espía.  

¿Y si es una entidad paranormal? Un fantasma con la energía suficiente para materializarse y que está destinado a quedarse inmóvil por toda la eternidad. Creo que estoy enloqueciendo. Nada de esto tiene sentido. 

Salí de mi casa y pasé como si nada. Como pretendiendo que no estaba ahí. Volteé. No pude despistar mi morbo, pero no había nada. Llegué más tarde en un taxi. Le pedí que se estacionara justo a la altura donde sabía que estaba, pero nada. Todo parecía intangible como siempre. Simples moléculas de aire volando. 

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En mis ratos de ocio vi muchas películas, documentales y noticias. Quería ver algún antecedente de este tipo de situaciones. Alguien debía haber escrito sobre esto, pero no había mucho material. Lo único que paso por mi mente fue el nitrógeno líquido, pero no tengo tanto dinero.  

Después pase por la sal (que no funciono), después agua bendita (que pasaba lo mismo, pero el agua resbalaba tan rápido que no pude capturar alguna evidencia) y por último sangre, la cual tuvo un efecto curioso. Al caer sobre el cuerpo, parecía absorberla antes de que tocara algo sólido. 

No sé qué significa y no entiendo qué diablos está pasando. 

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La temporada de lluvias ha bajado. De hecho. No ha llovido en dos semanas y así se extenderá por 2 meses más. Ocasionalmente aún lanzo agua o piscas de sangre y todo sigue igual. El agua escurré rápido y la sangre es absorbida. 

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La lluvia volvió mientras yo estaba fuera de la ciudad por trabajo. Hoy llegue a casa mientras aún no llovía. Habían pasado casi tres meses desde el último aguacero. La lluvia no tardó, pero, así como llegó, se fue. Apenas cinco minutos, pero era todo lo que necesitaba para darme cuenta. 

A un lado de la silueta se erigía otra del mismo tamaño, pero con diferente complexión y casi a la misma distancia hacia la derecha, otra. La lluvia fue muy poderosa y me dejó ver nueve siluetas más. 

 Creo que la sangre ha llamado a los otros, pero aún no descifró que quieren conmigo. Antes no estaba seguro si era contra mí, pero ahora que soy el que las presta atención y el único que los ve, se han volcado hacia mí. 

Hoy estoy más asustado. La lluvia no ha cesado, y cuando desperté las siluetas ya no estaban. Incluso salí a buscarlas, pero no se veían en la calle a pesar del aguacero. Le di la vuelta a la manzana y nada. Creí que ya estaba a salvo.  

Entre a casa después de mojarme hasta la ropa interior para tomar un baño y evitar un resfriado. Grave error. Mientras tanteaba el agua pude notar que tomo la forma de la primera silueta. Ya no me quiero bañar. 

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Me despidieron hace dos días por mi higiene. No sé cómo decirles a todos que hay algo en mi regadera. Sigue ahí, porque cada vez que intento bañarme, la silueta se forma y no sé qué hace o que quiere. No me deja vivir. Me gusta estar solo y ahora estoy acompañado siempre. No se cuanto más pueda resistir. Ni mis libros y mis películas me hacen olvidar que comparto mi casa con algo que no entiendo y que no sé porque está aquí. 

Publicado la semana 38. 22/09/2019
Etiquetas
sonido de lluvia , Stephen King, Junji Ito , Días de lluvia si te atreves
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