25
John Charlestein

Departamento

a no abría la puerta. Alguien se había apoderado del departamento.  Llamamos al casero, pero el insistía qué no había dejado pasar a nadie. Tocamos la puerta, pero nadie respondía. Sonidos muy extraños se oían. Tratamos de ver por el picaporte, pero nada. Cuando escuchamos otro sonido, cómo de derrumbe y salió humo de la parte de debajo de la puerta volvimos a husmear y parecía qué un incendio se había desatado. 

Golpeamos la puerta, subimos al piso de arriba y pateamos el suelo, tratamos de espiar desde el edificio del frente, pero nada era claro. Cada vez las cosas eran diferentes. Fuego, oscuridad, sonido vacío, gritos, humo, hielo, olor a carne y olor de muerte. ¿Qué pasaba detrás de esa pared? 

Dejamos el edificio. Asistimos con un padre. “Es imposible” dijo. Después buscamos a un rabino “Es improbable” respondió. Luego fuimos con un científico. “Es intangible” declaró. Mientras tanto, la llave seguía sin entrar y nosotros tuvimos qué dormir en el pasillo, ya que el edificio está lleno y nuestro casero no podía ayudarnos más. 

Toda la noche fue un suplicio. Dormir pegado a una puerta y no poder dormir a gusto. Lejos de darnos miedo, nos causaba angustia, qué diablos debía de pasar para qué el cuarto tuviera esa rara condición de metamorfosis. 

Al despertar, ya por la mañana, en el cuarto se oían los ruidos de la noche, el crujir de los muebles, gatos vagando por las calles y ocasionalmente autos qué pasaban a toda velocidad. Nos asomamos al picaporte de nuevo. Parecía haber un poste de luz parpadeante. Fuimos a hacer nuestras compras y buscar un departamento nuevo. No hubo suerte.  

Regresamos rendidos y de nuevo la llave no entró en la chapa de nuestro departamento. Ahora se oía tranquilo y vacío, cómo si no estuviéramos ahí. Intentamos algo nuevo. Giramos la llave antes de insértala. La puerta se abrió. Era nuestro apartamento. 

Empezamos a notar algo muy raro después de cerrar la puerta. Todo estaba en su lugar, pero parecía invertido y por la ventana entraba una luz azul, directamente contraria a la del sol, pero igual de luminosa. Las cosas afuera lucían diferentes. Ni siquiera es la vista de la ciudad qué recuerdo.  

Vimos a los vecinos. No tenían por qué caminar así. Eso no estaba bien. Alguien tocó la puerta. Pensamos que lo mejor era salir a pedir una explicación, pero al abrir la puerta fue demasiado tarde. 

Publicado la semana 25. 18/06/2019
Etiquetas
Junji Ito , Cuando te quedes afuera de tu hogar
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
25
Ranking
0 59 0