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John Charlestein

El Unicornio Valiente

El Unicornio Valiente

Érase una vez un Unicornio Valiente, pero solo era valiente en sueños. Mientras dormía veía cómo recorría lagos de lava, brincando barrancos llenos de peligros y lanzando destellos de colores desde su cuerno, pero durante el día, no hacía nada de eso.

Ni siquiera podía brincar los troncos de la pradera, mientras sus primos hacían eso y miles de osadías más, cómo tentar a los humanos para qué los capturaran y pegándoles unas terribles corredizas solo para cansarlos, pero el Unicornio Valiente nunca jugó a eso.

Un día después de sus habituales sueños despertó y vio qué se había quedado solo en la pradera. Su manada lo había abandonado. Empezó a llorar, pero después se dijo qué llorar no es lo que un Unicornio Valiente hace. Secó sus lágrimas con el césped y emprendió el camino para buscar a su manada.

Llegó a un vado donde vio una terrible torre. Su arquitectura era aterradora, sombría y amenazante. La punta parecía los cuernos de un monstro y el cuerpo una serpiente con picos. Mirándola vio un calabozo donde una prenda brillaba. Se acercó despacio hasta qué pudo ver a una princesa llevaba una corona de oro.

Esa era su oportunidad de ser valiente y rescatarla, así qué empezó a correr, pero se detuvo en seco cuando el cielo, por encima de la torre, se nubló y de entre los rayos salió un terrible dragón verde con rojo. Al aspirar parecía qué había carbón ardiente en su nariz y sus largos bigotes parecían metal fundido.

Viendo al cielo con las patas temblorosas el triste Unicornio Valiente dio la vuelta y se alejó, pensando qué su valentía no llegaba a tanto, pero esperaba qué la princesa fuera salvada, porqué nadie merecía vivir así.

Una terrible voz destruyó aquel silencio del valle y el Unicornio se sobresaltó para volverse hacia la torre. “Aún no ha venido un valiente héroe a reclamarte” preguntó la terrible voz qué parecía ser del dragón a pesar de no mover su boca. “Os pido una semana más benévolo dragón. Mi héroe viene en camino” dijo la princesa gritando tan fuerte qué el Unicornio Valiente pudo distinguir sus palabras. “Ya ha pasado más de un mes. Tu héroe quizá ha muerto o viene muy cansado. Quiero una pelea digna sino me voy a aburrir. No me puedo arriesgar a aburrirme. Mañana te comeré al amanecer” replicó el dragón con terrible furia y volvió al cielo.

El Unicornio Valiente se quedó perplejo y no se pudo mover. Su cuerpo temblaba de impotencia, miedo y compasión. Pensaba en ser la última esperanza de aquella princesa, pero no podía arriesgarse.

Se giró para echar un último vistazo y tomó su camino para alejarse hasta qué un desgarrador grito de “Ayuda” le regresó la mirada a la torre. Empezó a correr y tomo toda la velocidad qué pudo y de la nada, lo que parecía ser un prado verde empezó a cambiar para volverse lava. Con toda fuerza, empezó a esquivar los huecos de lava qué conforme avanzaba se hacían más grandes.

Con cada galope parecía levantar fuego qué le caía en el cuerpo y lo lastimaba, pero la adrenalina no lo hacía sentir nada de dolor. Esquivando rocas qué estallaban llego al foso de la torre. Parecía haber habido agua alguna vez, pero ahora solo había cocodrilos, plantas con espinas y cientos de lanzas enterradas.

Se detuvo y vio rápidamente para ver hacia donde debía seguir, pero el único camino era mediante un salto. Se quedó quieto pensando en volver, pero no había cómo. Una roca en llamas qué venía del cielo, lo obligó a brincar.

 Una de las plataformas a medio destruir fue de donde cayó, para brincar de nuevo por puro instinto, mientras veía hacia abajo cómo los cocodrilos destrozaban las piedras con sus largos hocicos colmilludos. El último brinco del Unicornio termino en las columnas de la torre.

Luchaba con todas sus fuerzas para no resbalarse. Con todo el alboroto la princesa ya se había dado cuenta y lanzó un hechizo para qué el Unicornio pudiera caminar sobre la pared.

Apoyándose firmemente, el Unicornio Valiente corrió por la serpenteante torre esquivando curvas y bolas de fuego. Mientras ascendía, las nubes negras volvieron y entre los rayos y centellas la figura del dragón se hizo presente.

“Un patético unicornio. ¿Ese es tu héroe?” – gritó el dragón con incredulidad mientras sacudía su larga cola para asestar un golpe al Unicornio. El golpe fue directo y el héroe caía rápidamente. El dragón rió de nuevo. “Te dije que me aburrirías. Ya me harte. Te secuestre para tener una pelea digna y me ofendes con un animal patético, débil y cobarde. Te comeré” gritaba el dragón a lo qué la princesa respondió “No es un animal, es mi salvador; no es patético, es majestuoso y no es débil o un cobarde; es el Unicornio Valiente” el grito de la princesa despertó al Unicornio qué rápidamente se incorporó en el aire para tomar con su hocico la cola del maligno dragón.

En un rápido movimiento se subió al lomo de la criatura y empezó a correr. “Indigno, ¿cómo te atreves a pisarme con tus patas sucias?” decía el dragón mientras agitaba la cola, pero  el Unicornio no cedía hasta qué brinco de nuevo a la torre. El último tramo era de 100 metros rectos para poder salvar a la princesa. El dragón subió al cielo y bajo cómo un trueno, directo a comerse al unicornio.

Las dos criaturas se vieron de frente. El Unicornio Valiente pensó en más de una vez quedarse quieto, porqué cerraba los ojos ante lo que él creía era su fin, pero sus pies seguían. Escuchó el grito del dragón y cuando abrió los ojos, un escudo de luz salió de su cuerno y chocó contra el dragón.

La figura cayó directo al pozo y empezó a sobarse la cabeza. “Has ganado Unicornio. Puedes llevarte a la princesa, pero nunca me golpees con tu dura cabeza otra vez”

En la cima la princesa acarició al Unicornio Valiente, qué se agachó para dejarla subir. “Vamos a mi reino, oh Unicornio Valiente. Serás el rey de los caballos y te trataremos muy bien.

El Unicornio pasó muchos años siendo el rey y un día la manada qué lo abandonó llegó a las puertas de su reino con hambre y muy heridos. Con mucho amor pidió qué los cuidaran y alimentaran. Sus primos y familiares no entendían qué pasaba.

La princesa habló con ellos “Gracias a su desinterés y egoísmo, el Unicornio Valiente demostró ser un héroe. El mal qué le hicieron lo hizo más fuerte. Gracias por hacerlo tan valiente”.

Publicado la semana 21. 26/05/2019
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Erasure, Battlefield Blind Guardian , Leelo a tu sobrino, hijo o niño pequeño que quieras mucho
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