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John Charlestein

La Luminaria

La Luminaria 

Esta noche la energía se había ido. Solitaria en medio de la plazuela una luminaria prende y apaga. Su luz alumbraba directo a mi cuarto, cómo todas las noches, pero la intermitencia de la luz impacienta a mi subconsciente qué pedía descanso. 

El área donde vivimos no suele haber electricidad de noche, por eso no nos sorprende qué fuera la única lampara mercurial funcionando, pero los rápidos flashazos de luz, junto con los periodos largos se están tornando un poco alarmantes. 

“Si se va ir la luz qué se vaya ya” se escucha a unas tres casas de la mía. Mis vecinos no son muy tolerantes con nada. Para ellos no existen medías tintas... o se apaga o se queda prendido. Él y sus compinches borrachos van a tratar de repararla cómo si conocieran su funcionamiento. Así son las cosas por aquí: si tienes una caja de herramientas tú mismo puedes solucionar el problema. 

Me asomó por la ventana. La luz da directo en mi alcoba y aun cerrando la cortina se puede ver los destellos intermitentes cada cierto tiempo. Esos tontos intentan apagarla por completo. Es la cuarta vez qué saltan chispas de la base del faro. Se van a electrocutar. 

Levanto la mirada y veo la luz. Parpadea de una forma muy extraña. Casi creo que nos quiere dar un mensaje. No puedo sostener mucho la mirada. Me cansa. Más chispas salen de la base y uno de esos ebrios se ríe mientras el otro aprieta su mano con fuerza. Al fin pasó. Tiene suerte qué la corriente sea tan suave que es improbable quedarte pegado hasta morir carbonizado. 

Vuelvo a ver la luz. Tiene algo, no se decir bien qué es. Al entrecerrar los ojos, noto algo, justo detrás, en el pueblo siguiente parece haber una luz igual. Si. A la distancia se aprecia un punto luminoso qué parece sincronizado con esta luz. Me pregunto si hay un grupo de personas allá tratando de arreglarlo y si están tan ebrios cómo estos. 

Parece algo anormal y muy extraño. Por ahora tapare mis ojos para intentar dormir.  

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¿Quién podrá silbar así en plena madrugada? Abro mi ventana y busco la fuente de aquel ruido. Dios. Es como si una roca en llamas viniera directamente aquí. No. Son muchas rocas... ¡Ay no! 

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Sobrevivimos muy pocos. Apenas 20 personas. Aún hay partes qué no podemos acceder. No hay desaparecidos porque sabemos dónde están, el problema es qué están sepultados. Hacemos lo qué podemos para ayudar, pero en un pueblo chico siempre faltan manos, más después del desastre. 

Apenas llegaron los rescatistas del pueblo vecino. Al parecer sufrieron lo mismo que nosotros, pero muchos se salvaron. Confronto a uno de ellos. Cómo era posible si su pueblo es más precario que el nuestro. 

“Claro qué nos enteramos con antelación. El gobierno mando este mensaje en clave morse mediante la luz mercurial” me dice al momento de enseñarme un papel que decía: 

“La guerra ha comenzado. Repito. La guerra ha comenzado. No es un simulacro. Evacuen o busquen refugio. La guerra ha comenzado. Se esperan ataques con bombas” 

Publicado la semana 20. 18/05/2019
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