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Fernando Llor

Viñetas - Géneros Cinematográficos VII - Biopic

Si estás leyendo esto estás asistiendo a una trampa grande como 3 o 4 lunas de Júpiter. Se supone que cada semana he de cumplir con el reto estrujándome los sesos y dándole caña a las teclas, pero es que esta semana me es imposible. ¿Por qué? Pues porque está siendo una semana intensita. 

Pero claro, no pienso dejar el séptimo golpe sin dar, así que pensando y pensando llegué a la conclusión de que lo mejor que puedo hacer es escribir una pequeña reflexión sobre lo que ando haciendo y "justificar de algún modo" toda esa intensidad a la que estoy sometido. 

A ver, que me lío. Esta semana me han nominado como mejor guionista del país en unos premios de cómic. No me voy a andar con medias tintas, eso me pone, me pone mucho, me parece la hostia que alguien en su casa decida escoger mi nombre como el mejor en algo en lo que pongo tantísimo tiempo y esfuerzo. 

Además es mi tercera nominación (después nunca me dan nada) en los últimos tres años y he compartido este honor con gente como El Torres, como Canales, como Altarriba, Roberto Corroto, Raule, Angux... 

Estoy muy contento, eso es así. Acabo de estrenar una novedad en un género en el que jamás se me hubiese ocurrido entrar, el de los zombies. Este jueves sale a la venta mi segundo trabajo en Francia (que es una especie de meca del tebeo) algo con lo que no soñaba siquiera cuando empecé y en un par de meses saldrá el tercero y a final de año el cuarto.

También saldrá una serie en Estados Unidos y eso sí que se aleja eones de mis expectativas porque soy guionista y allí los guionistas foráneos somos casi apestados. 

Pero el problema es que a pesar de todo lo positivo que me ha traído este mundo desde que decidí meterme en él a fondo, hubo y hay un montón de cosas (que cada vez llevo mejor o con más indiferencia) que me repatean. 

Recuerdo, por ejemplo, que hace cosa de 4 años y con mi primer título recién salido, mi compi y yo acudimos a la mesa de un amiguete suyo en el salón de Barcelona. Nos felicitó, nos abrazó y nos dijo eso de "eh, muy buen trabajo, así se hace". Apenas un mes después le pedimos algo tan sencillo como una dirección de correo, la de una editorial francesa en la que vimos que había empezado a trabajar y nos la negó. Nos negó un mail... así como suena. Después me enteré de que es algo habitual.

"Mis contactos no se los doy a nadie" me dijo otro tipo tiempo después. Empecé a darme cuenta de algo que me persigue hasta el día de hoy: en todos los mundillos, incluidos aquellos que se supone que se nutren de ilusiones y sueños, hay un montón de gilipollas.

En estos 5 años he aprendido por la fuerza que en el mundo de las viñetas hay mentiras y malos rollos. Hay gente que me dice: "tenemos que trabajar juntos" cada vez que me ve y luego no me responden los mensajes. 

Hay gente que se ha creado un púlpito desde el que proclamar todas sus "soluciones" para el mundillo sin darse cuenta de que aún están lejos de estar siquiera en el amateurismo. 

Hay gente que está constantemente comparándote y comparándose no por la calidad del trabajo, no, por dónde lo has publicado y cuanto te han pagado por ello. De hecho recuerdo que hace un tiempo hablaba sobre contactar con un dibujante con un compi de letras. Me dijo: ni lo intentes, juega en otra liga. En otra liga... es hablar de hacer cómics y pensarlo en "ligas" y me dan ganas de vomitar del mareo.

Hay gente que reparte carnets a diestro y siniestro y que huelen la polémica y acuden a ella como hienas para ver qué pueden rebañar. 

Hay "críticos" que ignoran deliberadamente a autores de su ámbito más cercano por rencillas personales que poco tienen que ver con el cómic e incluso se inventan cabriolas lingüísticas para no mencionarlos.

Hay discusiones que se tuercen y acaban con enemistad virtual. Pues hay gente que se dedica a enviarte pantallazos de cada gilipollez que sueltan tus "enemigos". 

Hay gente que dice odiar a Fulano y Mengano y después espían cada día sus redes para ver qué dicen. 

Hay gente que desprecia a sus compañeros en público. Hay gente que les condena por ello y luego hacen lo mismo con otros compañeros. 

Hay gente que habla de "apostar por la gente joven y la nueva generación del cómic" y luego saca libros sin pagarles. 

Hay gente que se compromete a sacar adelante algo y te vende, te deja colgando con el trabajo hecho y desaparece para siempre. 

En definitiva, gilipollas, gilipollas por todas partes, con el agravante de que en un mundillo tan pequeño no queda más remedio que vernos unos a otros cada cierto tiempo. 

Si escribo todo esto es para limpiarme de bilis acumulada y para soltar lastre. Tengo un camino de escribir mucho por delante y es mejor hacerlo sin cargas absurdas.

Las polémicas, las mierdas y los gilipollas van a seguir ahí por mucho que yo quiera que todos vivamos en armonía amando la profesión. Lo mejor que puedo hacer es dejar de intentar entender por qué la gente se empeña en destruir en vez de en construir. Que cada palo aguante su vela. Yo seguiré escribiendo. 

Publicado la semana 7. 17/02/2019
Etiquetas
Relato, Comic
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Género
No ficción
Año
I
Semana
07
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