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H.J. Pilgrim

La Primera Muerte

El personaje de este relato nació en otro que puedes leer desde este link: https://www.wattpad.com/story/73290625-s%C3%B3lo-un-vaso-de-cerveza-m%C3%A1s

Sólo necesitas un instante para cambiar tu vida. El tiempo que tardas en parpadear o inspirar. Incluso menos. Es una idea, una reacción que nace en lo más recóndito de tu mente, un acto de liberación que termina con toda la desesperación, en pro de una nueva oportunidad. Y, tras ocho años de incertidumbre y sufrimiento, Jimena tenía un propósito.
A diferencia de otras veces, se había dejado seducir por su cortejante. Aquellos halagos sobre su personalidad, sobre su apariencia, sobre lo enigmática que era, las había aceptado haciéndole creer que el interés era correspondido. 
Como su tutor en el instituto, él tenía acceso a todo su historial. Sabía que su padre la había entregado a ciertos capos mafiosos para ganar influencia en el mundo narco. Si el profesor hubiera sido un poco inteligente, no habría pensado ni en mirarla, tras el violento final de su progenitor. El paraíso prohibido al que quería acceder podría costarle muy caro. De hecho, su placer estaba por cobrarse el precio más alto.
—Sé que esto puede ser malinterpretado —empezó Marcos, el tutor—. Pero quiero llevarte a cenar para conocerte un poco más.
Jimena lo miró con curiosidad. Ella sabía que no había otra forma de interpretar su invitación que un deseo malsano de llevarla a la cama. El hombre era de ese tipo de personas que buscaba una debilidad en el prójimo y trataba de explotarla a como fuera lugar. ¡A saber a cuántas le habría hecho lo mismo!
—Estás en una familia de acogida que no te quiere como tú esperas —indicó—. Lo veo por la forma en la que me hablan de ti cuando les comento cómo te va en el curso. Ellos quieren deshacerse de ti y me están pidiendo una aprobación para que vuelvas al sistema.
El cínico traga saliva. Jimena no se ha juntado tantos años con criminales para no saber claramente qué diablos quería. Aquello era un claro chantaje. «Si me “conoce” no me echará a los lobos».
—Tus compañeros no logran conectar contigo. Todos los profesores coinciden en que eres muy inteligente pero muy callada. No entablas relación con nadie y eso tenemos que resolverlo.
Marcos se levantó de su silla, rodeó su mesa y se sentó sobre ella. El aula estaba vacía y Jimena se sentaba en la primera fila atenta a sus vacuos intentos de flirtear con ella. Si el pobre desgraciado supiera lo que le esperaba, dejaría de hablar, buscaría a otra alumna o mejor, se cambiaría de centro y no volvería a intentar nada así.
—Jime, tienes que entender que esta sociedad es colaborativa. Necesitas establecer una red de contactos, amigos, compañeros… Ya sabes. El día de mañana te pueden encontrar un trabajo, ayudar en un momento de necesidad o simplemente disfrutar de su compañía. Por eso, como tu tutor, me veo obligado a dar el primer paso de tu recuperación social.
«¡Vaya! Es todo un filántropo», pensó Jimena que no dejaba traslucir ninguna emoción en su rostro. Había dominado ese arte tras tantos años de sufrimiento, de abusos. Por dentro podría estar muriéndose que su exterior no reflejaría ni un mohín de malestar. «Mi escuela fue la vida, los maleantes y mafiosos con los que se rodeaba mi padre».
—Conozco una pizzería muy buena, no muy lejos de mi casa. Estoy seguro de que te gustará. Venden camperos o kebabs si no te convencen. ¿Qué te parece? ¿Lograremos ese cambio?
Jimena tuvo que resistir el impulso de clavarle el bolígrafo en el cuello. ¿No se estaba dando cuenta de que estaba por cometer un crimen? No obstante, ella sí medía sus palabras y sus acciones. Lo último que iba a hacer Marcos era publicitar ese encuentro y esa sería la ventaja que necesitaba. Primero se ocuparía de él. Después tendría que decidir que haría con su familia de acogida.
—Bueno, profesor —respondió Jimena fingiendo indefensión.
A una niña segura de sí misma, como sus otras compañeras, ni habría tratado de proponerles nada lejanamente parecido. Sabrían cómo proceder ante un caso de abuso como ese. Al igual que habría hecho Jimena si no hubiera tenido ese deseo de matarlo desde el primer momento en el que puso una mano sobre su hombro y la mantuvo más tiempo que el necesario.
—Genial, querida. Nos veremos esta noche.
Jimena fue vestida simple —unos vaqueros ajustados azules, una camiseta negra y un chocker del mismo color bien ajustado al cuello— y con su cabello negro agarrado por una coleta negra con una flor, que parecía al mismo tiempo una mujercita y una niña.
Marcos no pudo ocultar su cara de satisfacción nada más verla. Parecía un depredador ante su presa. Lo que no se esperaba él, es que ella fuera quien estuviera acechándolo.
La velada fue aburrida para Jimena. Tuvo que fingir y contenerse tanto tiempo que no pudo prestar mucha atención a las idioteces que decía aquel desgraciado. Por suerte terminó pronto y se la llevó al penoso piso en donde vivía.
Y ahí estaba él. Reposaba satisfecho en la cama, mirando al techo y seguramente rememorando esos pocos minutos que le había llevado consumar el acto, mientras Jimena caminaba hacia la cocina ignorando el frío que recorría su cuerpo desprotegido. Cogió un cuchillo de carnicero que ocultó tras sus nalgas y regresó al dormitorio. 
Antes que Marcos pudiera reaccionar, lo acuchilló repetidamente hasta que su tórax no era más que una masa informe y sanguinolenta. La primera estocada había ido directa al corazón. Jimena había pensado en todo. 
Minutos después dejaba la casa, totalmente limpia. Había sido cuidadosa en eliminar todo rastro físico de su presencia en aquel lugar. Mientras lamía una gota de sangre que había quedado atrapada en la comisura de sus labios, se prometió que esto no le pasaría nunca más. Buscaría a todos los abusadores que encontrara en su camino y los mataría. Monstruos como esos no podían existir y, si era necesario que ella se convirtiera en otro, lo haría.
Al final no había sido tan difícil. Siempre había leído y visto en libros, series y películas que matar era algo traumático. Para Jimena había sido algo liberador. Algo que volvería a repetir.

Publicado la semana 8. 24/02/2019
Etiquetas
asesinato, muerte, Jimena, primera, serial
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