04
Guadalupe del futuro

¡Salud!

¡Salud!

 

Los dos al unísono. Primero que la sal, luego el tequila (berreta berreta) y después el limón. Quien sabe desde qué año después de Cristo estaba cortado ese limón de mierda. La garganta se cerró y en pleno boliche, ella se comenzó a ahogar. La música al tope de lo que daba, los borrachitos haciendo cola y empujando para poder comprar sus bebidas.

Él, gentil, sonreía, hasta que se empezó a dar cuenta de que algo no andaba bien. Ella le hacía señas de que le golpeara la espalda, nunca perdió el conocimiento y pensaba “pero qué forma estúpida de morir!” Él hizo un círculo en el que la gente comenzó a ver que golpeaba salvajemente a una chica. Vinieron los patovicas corriendo… jejejej yo sudaba, no podía deshacerme de esa garganta tapada. Y recordaba.

 

Hacía un par de años, de paseo por la laguna Epecuén donde había viajado para ver unos conciertos, me había asfixiado de la sal del agua, inmersa en plena laguna. En ese momento sólo basto golpearme fuerte la espalda, para que el respiro de la vida regresara al pecho… pero era solo eso.. un recuerdo.

Los patovicas se quedaron mirando.

Un golpe asestado en el centro de la espalda, abrió el conducto. Levante la mano. Estaba bien, llorando, pero bien, respirando hondo. Salimos al patio del antro. De los nervios comencé a reírme. Fue la última vez que logré ver al susodicho en cuestión.

Meses después viajé a México por primera vez. El primer trago: un tequila, pero esta vez, sin limón y sal. Pasó de largo en el inicio de una de las mejores borracheras de mi vida, por ser la primera fuera del país.

 

(Esta historia que cuento es verídica. Yo iba a encontrarme con un chico, que resultó ser quien ya no vi más, vaya a saber, de la vergüenza o de su miedo, jaja.)

 

Publicado la semana 4. 22/01/2019
Etiquetas
Rock , La vida misma , En cualquier momento
Compartir Facebook Twitter
Género
No ficción
Año
I
Semana
04
Ranking
0 95 2