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Gonzalo J. Moreno

¿Qué es lo que más extrañás?

—¿Qué es lo que más extrañás?

—¿En qué sentido?

—Sí, ¿qué es lo primero que pensás hacer cuando todo esto termine? ¿A dónde pensás ir primero? ¿A quién vas a ver o con quién te vas a juntar primero?

—No sé, la verdad no lo había pensado, faltan varios días todavía.

—Yo creo que a lo de mi tía. La extraño un montón. No puedo creer que no la veo hace un mes. Te juro que me parece surreal.

—¿A lo de tu tía?

—Sí, la extraño fiero. Te juro. Extraño sentarme con ella en el jardín a tomar mate con bizcochitos y charlar, reír, contarnos pavadas de nuestras vidas. Ella de sus clases con sus compañeras jubiladas, yo de mis compañeros subnormales de la facultad. Qué se yo. ¿Te parece muy raro?

—Un poco. Igual no tiene nada de malo. 

—Es que la quiero mucho. Es como mi madre, vos sabés. La extraño. Por eso te pregunto, yo ya tengo re definido que voy a ir prácticamente trotando a su casa. Le voy a dar un beso grande y abrazo bien fuerte y nos vamos a sentar en el jardín a ponernos al día de todo lo que no pudimos charlar en este tiempo.

—¿Pero no se hablan?, ¿no la llamás?

—Sí, sí, no todos los días, pero sí. Un par de veces por semana la llamo y hablamos, pero no es lo mismo. Además, ni a ella ni a mí nos gusta mucho hablar por teléfono así que se re nota la diferencia.

—Sí. Es un poco raro. 

—¡Decime! ¿vos a dónde vas a ir primero?

—A lo de mi tía seguro que no.

—Bueno, lamento que no tengas con tu tía la regia relación que tengo con la mía.

—Creo que voy a ir a Jarra de plástico.

—¿Jarra de plástico?

—La cervecería. La de Avenida Corrientes, ¿te acordás que una vez fuimos?

—Ah sí, pero no se llama “jarra de plástico”, ¿o sí?

—No, le quedó ese nombre que le puso Daniela. Porque una vez fue y le sirvieron la cerveza desde una jarra de plástico espantosa. Y ella se quejó; estaba medio en pedo y se puso a decirles que era un asco que sirvieran cerveza en jarra de plástico. Se quejaba mientras se reía. Yo la banco. Es una cervecería, no un Colombraro.

—Sí, medio que no da. ¿Y cómo se llama de verdad?

—No sé, para todos nosotros es Jarra de plástico, ya le quedó.

—¿Y ese es tu lugar?, ¿el que más extrañás, al que vas a ir trotando cuando se termine este encierro del mal?

—Tampoco trotando. Lo de trotar lo dijiste vos para ir a lo de tu tía. Pero sí, es el primer lugar al que iría, es lo que más extraño.

—¿Tanto te gusta esa cervecería?

—En realidad lo que extraño es el alcohol.

—Ah, ya me parecía.

—Sí, extraño mucho el chupi. No estoy tomando nada, porque no hay nada de alcohol en casa, y prácticamente ni salimos a hacer compras, nos vamos abasteciendo en casa con compras online a los supermercados, y no me da pedir alcohol. Me parece fuerte. Además, si no tienen la marca que vos pedís te traen otra en reemplazo. O sea que podés pedir una regias Heineken y que te terminen trayendo unas IGUANA con gusto a pis de gato.

—¿Te da “alcohólico” pedir cervezas online? 

—Muy. Es algo que haría mi padre si estuviese vivo. Pensar en alcohol en plena pandemia mundial, como si fuera un elemento básico o esencial.

—Claro, ni que fuera papel higiénico.

—Mi viejo los días previos en vez de ir a saquear y stockearse de papel higiénico como hicieron todos los mortales del mundo hubiese ido a comprar tetras y tetras de vino barato. Uvita, Dia%, Vasija de oro...

—Pero vos no tomás tanto vino, ¿no?

—Lo mío es la cerveza. Pero sí, el alcoholismo es la herencia que me dejó mi padre.

—Qué duro.

—Más duro que la realidad.

—La vida es dura.

—Pero más dura es la verdura.

—Jaajj, sí. Bueno, es entendible… desde el punto de vista del alcoholismo, ¿no?

—Sí, supongo que sí. Extraño la sensación que me produce el alcohol. Poder despejarme, olvidarme de todos los problemas. De todos los abusos psicológicos y físicos acumulados de una vida, ¿entendés? 

—Sí, creo que sí. No soy alcohólico pero creo que te entiendo.

—Una cervecita bien fresca en medio de una noche de calor, sentado en una reposera en el balcón. ¡Qué placer! Para mí eso es el paraíso. ¡¡¡Ay cómo extraño el alcohol!!! la puta madre, la concha del remil pato. ¡Quiero una chela bien muerta!

—Te entiendo. ¿ya cenaron?

—Tal vez debería mandar todo al culo y pedir en Dia% Online unas buenas botellas de birra. Mi padre lo aprobaría. Mi padre estaría orgulloso.

—Es una posibilidad, sí. Acá vamos a cenar unas milas de berenjena con puré, ¿ustedes ya cenaron?

—Sí. Extraño mucho el alcohol. Ojalá Jarra de plástico abra al toque. ¿Será que abre al toque o va a tener que seguir cerrado más tiempo?

—La verdad no sé. 

—Debería pensar alternativas en caso de que Jarra de plástico no abra pronto.

—¿Estás bien? Te escucho como hiperventilando...

—Capaz si al alcohol en gel le pongo un poco de Jugo Tang...

—No. No hagas eso... en serio, no. 

—Nah, te estoy cargando... nunca funcionaría... ¿o sí? capaz sí, eh... Bueno, te dejo que voy a ver si quedó alguna botella de sidra de la navidad pasada.

—Emm… ok.

—Me parece que había quedado un Ananá fizz, no estoy seguro. Me pareció haber visto una botella hace unos meses. Cruzá los dedos y deseame suerte.

—Suerte, la necesitás. Cuidate, che.

Publicado la semana 74. 31/05/2020
Etiquetas
alcoholismo, cuarentena, Dia%, Coronavirus, Covid-19, Aislamiento, alcohol
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