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Gonzalo J. Moreno

Señor presidente, ¡haga algo por favor!

Señor presidente, ¡haga algo por favor!

Así empieza el primer tweet que le escribí a Alberto Fernández. Sé que es muy activo y tiene mucha presencia en las redes, así que me pareció buena idea dirigirme a él directamente. Sé que obviamente tiene cosas mucho más importantes en la cabeza, tiene que ocuparse de mantener a flote un país entero atravesando una crisis económica profunda y una pandemia. Pero lo que me impulsó a escribirle por Twitter fue ver cómo hace unos días escribió diciendo que se encargaría personalmente de meter preso al estúpido ese que molió a golpes al encargado de su edificio cuando éste le dijo que no podía violar la cuarentena; sobre todo porque este violento acababa de llegar de Europa. Cuando vi al presidente tomar cartas en el asunto sentí mucho orgullo. Me sentí protegida, cuidada. Me sorprendió también, no voy a mentir. Que quien se encarga de cosas tan grandes como la estructura y el funcionamiento de un país entero de más de 40 millones de personas se detuviese en un caso en particular me pareció genial. No era cualquier caso, obviamente. El episodio se había viralizado y mostrado en todos los medios de comunicación, causando la indignación popular de TODOS los argentinos. Sé que para que Alberto preste atención a mi denuncia tiene que hacerse público el accionar de la descarada de mi vecina y conseguir que la historia llegue a la máxima cantidad posible de personas.

También me impulsó que en las cadenas nacionales y conferencias que dio por el Coronavirus sostuviese fuertemente la decisión de no permitir que algunos vivos lucraran con el momento de desesperación y sacaran rédito de la pandemia. Sé que se refería sobre todo a los supermercadistas y dueños de comercios que estaban remarcando como locos los precios de productos básicos, pero considero que aplica al 100% con la atrevida que tengo por vecina.

Si están leyendo esto por favor compártanlo en todas sus redes, en Facebook, grupos de WhatsApp, por todos lados. Mientras más circule más posible es que llegue a ojos de Alberto y haga algo.

La atrevida de mi vecina ejerce la prostitución. No es nada nuevo; esto viene de hace años. Cuando se mudó al edificio se armó un fuerte escándalo. En reuniones de consorcio que se hicieron de urgencia se exigió que no se le permitiera quedarse. Yo misma me encargué de hablar con el dueño del departamento, le pedí encarecidamente que no le alquilase el departamento a esta mujer, pero se me rió en la cara. Más tarde descubrimos de que la muy zorra lo tenía comprado con sus servicios, si entienden a lo que me refiero.

Aclaro que no es de pacata; acá viven muchas familias, parejas con hijos chiquitos, matrimonios, incluso ancianos que tienen que soportar al cruzarse con esta mujer en el ascensor su saludo libidinoso, sus escotes pronunciados, su maquillaje vulgar, su abundante perfume barato. No voy a mentir, es linda chica, definitivamente tiene sus encantos, tiene un muy buen cuerpo, pero carece de estilo y fineza, lo suyo es la vulgaridad explícita, que al parecer le rinde muy bien, le da frutos.

Con la cuarentena obligatoria que todos estamos atravesando, varias parejas quedaron “partidas”. Son al menos seis los departamentos de hombres y muchachos que estando en pareja estable ahora están viviendo solos; la cuarentena los separó de sus respectivas novias. Y eso no es todo, hay casos en el edificio de hombres CASADOS, que fingiendo ir al supermercado, bajan en ascensor al tercer piso y van a la cueva de la araña ésta.

Es por eso que escribo esta carta. El presidente de la nación dijo muy claro que no permitiría que nadie lucrase con esta situación de extrema desesperación. Esta mujer de mala vida está lucrando como nunca. Se está llevando enredado en sus redes a todos los hombres del edificio (y una mujer, que aunque siempre se había comentado que era lesbiana, aun no estaba confirmado). Esta malparida está haciendo una cantidad escandalosa de dinero sin moverse siquiera de su cama. 

Nos quejamos de quienes aprovechan la pandemia para lucrar aumentando el precio del alcohol en gel, ella aprovecha para lucrar con sexo, y yo pregunto, ¿es justo? 

Si están leyendo esta carta, compártanla, háganla circular, es la única forma de frenar a esta prostituta inescrupulosa. Está rompiendo hogares en tiempo récord.

Por favor, señor presidente, haga algo, control sobre el control. Seguiré esperando su respuesta. Sé que no me defraudará. 


Gracias.
Elena Costantini, vecina de 18 años de antigüedad del edificio perjudicado.

Publicado la semana 70. 28/04/2020
Etiquetas
cuarentena, Coronavirus, Covid-19, Confinamiento, Presidente, Alberto Fernández, Argentina
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