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Gonzalo J. Moreno

Una despedida

Nunca me golpeó tan fuerte el viento en la cara. Siento el pelo siendo tirado hacia arriba con furia cortante, siento dolor, pero también placer; eso me asusta un poco. Me doy cuenta de lo absurdo de sentir miedo en esta situación, así que voy a dejar que el viento se lo lleve junto con todo lo demás. Sí, creo que es lo más inteligente, dejar que el viento se lleve todo a otra parte; es fuerte, se lo va a llevar a un lugar alejado de las pocas personas que aprecio.

Es posible que cuando se pregunten qué fue lo que pasó nadie encuentre una respuesta acertada. Es más que posible, es probable. Pero no me interesa, ya no me interesa nada, ¿todavía no se dieron cuenta? Estoy seguro de que cuando intenten encontrar una explicación se van a barajar las más disparatadas teorías conspirativas, van a volar culpas para todos lados, de una punta a la otra, se van a tirar con munición pesada sin importarles lo verdaderamente importante... ¿qué es "lo verdaderamente importante"? bueno, van a tener que disculparme, pero no se los puedo decir, no porque no lo sepa, sino porque además de no tener tiempo no quiero spoilearles el sentido de la vida, no quiero que al final se queden sin sorpresa, como esas películas en las que el conflicto es tan minúsculo y mal armado que el desenlance no tiene ningún impacto. Y sólo ahí nos damos cuenta... como yo, que en esta situación de sospechosa inverosimilitud es que caigo... perdón... perdón por la elección de la palabra.

No quisiera lastimar a nadie. Físicamente... me da miedo eso... ¿y si justo pasa una persona? tendría que haberme fijado mejor en el balcón. Espero que si lastimo a alguien me puedan disculpar, claramente no sería intencional, y está claro también que en cualquier caso podría escudarme tras la presunción de una supuesta falta o deficiencia de salud mental. No es excusa, lo sé, pero por ahora voy a decirme eso así puedo irme tranquilo. Voy a dejar que a este miedo también se lo lleve el viento.

Abro bien grande la boca para intentar respirar. Una gran cantidad de aire en forma de viento se mete en mí, no estoy seguro de si califica como respiración o no. Veo a la vecina del 3°B, Doña Coca.  Está semi desnuda en su living, bailando mientras barre. Siempre pensé que era rara. Ahora lo confirmo. ¿Me habrá visto pasar? ¿se habrá asustado? Seguro pensó que nunca nadie podía llegar a verla barrer en bolas y bailar en su casa. Perdón, Coca. Si le sirve de consuelo prometo que nadie va a saber lo que vi.

¿Me arrepiento de algo? de no haber escrito una nota, una carta, algo que pudiesen leer, como una especie de despedida o algo por el estilo. Siempre creí que es importante despedirse cuando uno se va por largo tiempo.

Pero de lo que en verdad me arrepiento es de no haber dado de baja mi Facebook. ¿Por qué estoy pensando en esto? qué absurdo soy a veces. Voy a convertirme en lo que siempre odié, el muerto con Facebook abierto al que se le acumulan año tras año los mensajes innecesarios de "te extraño" y "te fuiste demasiado pronto"... y ni hablar de las tías y conocidas mayores a las que no les tiembla el pulso para hacer una inexplicable comparación entre un fallecido y un ángel. La puta madre, me tendría que haber dado de baja el Facebook... me voy a convertir en eso. "Ahora hay un nuevo ángel en el cielo cuidándonos". Juro que podría volver sólo para matar al idiota que escriba algo así en mi muro.

No... es mentira, nunca podría matar a nadie.

 

 

 

Publicado la semana 1. 05/01/2019
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