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FJ

Refranes

¿Y si no sé por qué escribo? ¿Y si no sé por quién? ¿Y si mi vida no tiene paraqués? Estoy tan poco seguro de tantas cosas. Quizá solo una me suponga seguridad: todos los caminos llevan a Roma y yo no conozco otra Roma que el aire que lleva tu aroma. Estoy intentado ser preciso. Y lo soy como bisturí romo, como pistola que dispara al protagonista. Así de preciso soy hablándote, así de preciso soy amándote. No recuerdo tu aniversario, ni el mío, ni el nuestro. No recuerdo aquello que me hizo daño o aquello que tanto te dolió. No conozco mi grupo sanguíneo, quizá la letra de mi DNI sea la ñ, soy un revoltoso compendio de malas decisiones en cadena perfecta. Pero quizá lo peor no sea esto, lo abominable es que no me importa en absoluto. Esta es mi gran tara, por eso solo podría venderme en la estantería empolvada y oscura de un lúgubre rastrillo a punto de cerrar por derribo que ni coleccionistas dementes frecuentan. Así que creo que ya tengo mis respuestas, ya sé qué debo hacer. Ya puedo contestarte, ya tengo propósitos. Escribiré un libro, o varios, hay muchas mesas que necesitan ser calzadas. Plantaré un árbol, o muchos, hay demasiados perros como para un solo baño. Ayudaré al prójimo, hay personas con necesidad de desorden. Haré ofrendas, el vino es una buena forma de ver la vida. Y tendré un hijo, o dos, pero solo contigo. Dejaré todo lo imprescindible para mañana, pero solo porque hoy no estás. Seré un perro ladrador, pero solo cuando salgas por la puerta. Seré un cazador cazado, cuando mi mirilla te vea. Todo lo que suba, quiero que tú me lo bajes. Que miríadas de moscas entren en mi boca si he de abrirla para jugar con tu lengua. Y es que, para que quiero mi pelo, mi piel o mi boca; en cien años solo tendré mis dientes jugando al escondite con tres gusanos. En cien años solo tendré muchas tierras, a vista de topo. En cien años recordaré tu aroma para que la hierba sobre mí cuente tu historia. Para qué quiero un pájaro en mi mano, si no tiene tu pico, para qué un caballo regalado, si no tiene tu espalda, para qué un tanto monta si seré un viejo diablo.

Lo siento, soy desastre de profesión, por eso me aferro a reFranes, pero tranquila, son solo dichos populares, no yo mismo repetido. Si así fuera, maldita tu amargura.

Publicado la semana 49. 02/12/2019
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