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FJ

Faraona de los duendes

Plantéame tu risa y seré uno de los ciento volando.

No quiero nada en mano, eso suena a contrabando.

Sugiéreme tus ojos y será un más siempre que tarde.

El reloj no marca el tiempo, solo viene a molestarme.

Tú debes ser saber, pero yo lo llamo suerte,

no importa el refrán cuando el verbo es tenerte.

Nunca fui de una, quise ser tanto entre otras, 

pero ese verde proyecta ser una perla por ostra.

Nunca seguí el credo, ni dogmas de la onomástica,

solo soy acólito de tu risa, tu ideario,

es un gran inventario, diario, del que soy beneficiario.

Estando de sanitario, tú eres mi relicario

 infinito muestrario que no pagan los denarios.

Se me olvidó el mes, no importa el día, ni bodas de oro futuras

Solo siento la frescura al dibujar tu figura la palabra desmesura

Cumplo ilusiones, nunca cumplo los años,

desde hoy en adelante, olvida el aniversario.

Para conseguirla desnuda, busqué maja vestida,

más pintarte no puedo, que el deseo te mida.

Solo hay una certeza que guardo y mantendré,

eres la única maja que se viste por los pies.

Musas conclusas o inconclusas sin blusas, ¡son excusas!

No eres mi musa, eres mi única deidad;

el sabor de tu helado: cookies con procacidad.

Si esto va de princesas, yo soy tu infante,

mi Divina Comedia, quién fuera Dante. 

Muy ampuloso, pomposo, farragoso, estruendoso, 

si prefieres pedante, chirriante o Gongorante,

más lo único palpable, palpitante, lo paladeo aquí mismo,

es un axioma, ¡te adoro!, abajo el culteranismo.

Fuera florituras, todo de ti pende,

ahora me acerco a mi alma, 

¿desde aquí se me entiende?

Tan claro y tan alto, 

¡Faraona de los duendes!

Publicado la semana 48. 25/11/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
48
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