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FJ

Lencería

Es difícil ver el mundo boca abajo, hay quien se ruboriza al verle las bragas a la vida. Es complicado, puede traer mareos mientras desde tu imposible ángulo observas a la gente tan pegada al suelo, en escala de grises, con el conformismo como ancla. Rezan a su virgencita para quedarse inmóviles, eligiendo una verdad sombría, sin contemplar el beso o el atrevimiento. Es tedioso contar los pasos mecánicos, periódicos, constantes del gentío mientras estás moviéndote por la vida como si se tratara de una pista de baile. Siempre habrá algo escible en el tropiezo, en el pisotón de cada intento; esa sensación de vértigo, de descontrol, de deriva frente a olas impredecibles, crueles o misericordes. Y, de pronto, ejecutas el paso, la felicidad te embarga y los pisotones se alejan. Pero no se olvidan, siempre formarán parte del baile. Porque sentir el vértigo, el miedo, la vulnerabilidad del neófito es tan importante como la felicidad del buen paso, son diferentes acepciones de un mismo término: vivir, pero en pista de baile, no en aceras debidamente señalizadas sin saber por quién.

A veces no es agradable ver el mundo boca abajo, posarte en las miserias que se pegan a los zapatos de la vida, secas como cuerno de rinoceronte muerto, pertinaces como insecto en verano. De vez en cuando debo parar a mirarlas, incluso a descifrarlas, y percibo esa escala de lúgubres grises. Debo entenderlas porque forman parte de la ecuación final, pero prefiero fijarme en esas alegres bragas, con dibujos en ocasiones imposibles, con formas inimaginables que tardaría reencarnaciones en comprender. No pretendo hacerlo, solo disfrutar por el hecho de estar en el sitio adecuado para verlas, percibir sus colores y degustarlos, satisfecho por observar tan intangible lencería mientras otros caminan anclados a su anhelos, lastrados por sus miserias y ambiciones, cautivando deseos en su continuo andar simétrico de precisión robótica; su tranquilidad satisfecha solo precede a un frustrado lamento.

Es arriesgado ver el mundo del revés y no querer acompasar tus pasos.

Publicado la semana 13. 25/03/2019
Etiquetas
Rock , momento iconoclasta , rebelde del revés
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Relato
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