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F.A. Andrade

Una Danza Nocturna

Un amanecer,

dos corazones bailaban al son de las estrellas,

bajo aquella luna llena, presagiando una noche de ficción.

Y el rocío del mañana perturbose a ambos en su calma,

en agridulces delirios de pasión.

 

Sus manos se alcanzaron, y segundos fueron años,

donde una mirada fuera suficiente para predicar amor.

Pero reos del pasado, o añorando ya lo vano,

los momentos se perdieron con el alboreo de aquel sol.

Atardece y sus rostros palidecen

al saberse olvidados por un universo en regresión.

Y los lirios de verano fueron fieles al desgano

que aquella sombra al alejarse generó.

 

Pero una noche se encontraron,

Y recordaron cada danza melancólica en la oscuridad

y cada beso que se sucedía al creerse inmortales en un confuso mundo de etérea atemporalidad.

Un último rayo de luz invadió la habitación, 

quizás fuera el destino, quizás idealización

Pero dicen que, al terminar la melodía, presos de apatía

ellos se alejaron en el destello que aquel reflejo, solitario, a su lado dejó.

 

Y los dos corazones continúan su danza taciturna

en las sombras

hasta el momento en que se encuentren,

sus manos se entrelacen

y finalicen, algún día, su canción.

Hasta el día en que la armonía sea igual para los dos.

Publicado la semana 34. 24/08/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
34
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