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F.A. Andrade

Dulce silencio de Medianoche

Eran sueños de verano, era éxtasis mundano,

en la quimera de cristal que yacía en desazón.

Denso el aire se tornaba, escaso incienso de algún alma

que en mi reflejo reposaba, gris, siendo cruenta perdición.

 

¿Eran delirios de un invierno o el comienzo de un tormento?

que saberse vano es el averno de quien peca en soledad.

Mas su presencia era tregua, y la esencia de sus penas

llenaban de decoro el cobijo que alguna vez deseé encontrar.

¿Acaso cada estrella es ajena a su carácter de paisaje

o es entera compañía sin perder su soledad?

 

Tan estática mirada, tanto encanto en tu calma

y tal fulgor en apogeo que, distante, orbita alrededor

de poemas taciturnos, sean líricos o burdos,

que ignoran el absurdo de un amor que nunca nadie profesó.

 

¡Descansa ya, oh fruto del caos!

Que el viento en torbellino murmura melodías

y los ángeles susurran un nombre que nunca más he de escuchar.

 

Descansa ya, que algún sueño de verano

se dibuja en tu sonrisa sin futuros ni pasados;

y el silencio anuncia dulces canciones

que dentro de tu ser han de sonar.

 

Descansa ya, y entreteje

suaves hilos de belleza, divino destino de proezas,

en donde la bruma no alcance nunca al mar.

Y quizás en tu somnoliencia, en aquel sueño sin clemencias,

desmoronadas ruinas me indiquen el camino hacia un lugar

donde efusivas despedidas sean esquivas

donde un segundo,por siempre, se repita,

un sueño de verano del que no podamos despertar.

 

 

 

Publicado la semana 31. 04/08/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
31
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