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F.A. Andrade

Tempestades

El día siguiente a la tormenta observé vestigios de una ciudad desde mi ventana.

Las últimas gotas se desplazaban ajenas al aire, erráticas,

Y las luces de los edificios, en  perpetuo movimiento, se refractaban a la distancia;

 

Y quizás nada cambie.

O tal vez tu voz es más comprensible

en el silencio de dos miradas.

Acaso lo único errático es mi carácter irascible

Y no hay lluvia que no sea tormenta

o tempestad ajena a la mañana.

 

Y como siempre, mis ojos observan mejor al mantenerlos cerrados,

Expectantes de un destino del que aún no soy testigo.

Y como siempre, un susurro es más férreo que un grito apagado,

Preso del delirio o del miedo del hastío.

Pero quizás nada cambie,

Y tus ojos serán calma

Y después de tempestades

Amanezca en tu mirada.

Publicado la semana 14. 07/04/2019
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Género
Poesía
Año
I
Semana
14
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