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esKaleno

Despedida y cierre

─¿Qué buscas? Aquí no hay nada para ti.

─¿De verdad piensas que busco algo aquí? Chsss. Ni lo intentes. Pon las manos sobre la mesa, que yo las vea y quédate quietecito ahí sentado, no sea que se me dispare, que tiene el gatillo muy sensible. Además sabes que mi gente me acompaña y no te conviene hacer tonterías.

─¿Qué es lo que quieres entonces?

─Nada, ja, ja. He venido a verte por última vez...

─Pues ya me has visto. Lárgate.

─No lo entiendes, ¿verdad? El que se larga eres tú. Acepta mi consejo. El que se larga, eres, tú. Ya no voy a dar la cara por ti. No lo voy a hacer más. ¿Y sabes que va a pasar cuando padre se entere? Estarás muerto.

─No eres capaz... No lo harías.

─No haría qué.

─Delatarme.

─Ja, ja, ja. ¡Estúpido! No has cambiado nada en todos estos años. Supongo que ese eres tú, estúpido, arrogante y descuidado. ¿Delatarte? No hace falta. Simplemente me voy a poner de lado, voy a dejar de cubrirte las espaldas.

─Sabes que no te conviene. Caerás conmigo.

─Ya veo que no lo entiendes. Las cosas ya no son como cuando eramos niños. No tienes ningún influjo sobre mí y apenas sobre nadie. Te has ido cubriendo de mierda. Nada de lo que digas puede hacerme daño. Has perdido la poca credibilidad que tal vez tuviste alguna vez. Al viejo, has acabado por darle asco.

─¡Puta!

─¿En serio? ¿Eso es todo que se te ocurre, querido hermano? Y a pesar de todo, no te deseo nada demasiado malo. Lárgate. Ahora o estás muerto.

─Espera, perdona, espera. No podré sin ayuda…

─Hasta nunca. Ya te veré en el infierno, pero dentro de mucho, mucho tiempo.

Publicado la semana 12. 24/03/2019
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