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Erika Prado

Una abuela de tantas

Mi vida se destrozó cuando se llevaron a tu madre. Meses después uno de esos pedazos fue enterrado con ella y el resto, aunque incompletos, se sostienen gracias a la noticia de tu existencia. 

 

Ignoro si sabes de mí, de nosotros, tu familia, tu historia pero me levanté cada día de estos últimos años para que así fuera. Para que donde sea que estés te llegara mi mensaje, mi amor. 

 

Cada vez que suena el timbre o recibo correspondencia algo dentro mio se llena de esperanza. Pienso que puede ser la información que me llevará a ti o seas tú mismo llamando a la puerta, aunque debo confesar que después de tantos años sin éxito, es cierto, la espina de que estés cautivo se entierra cada vez más profundo en mi doliente corazón.

 

La dictadura terminó hace mucho, mas la estela de dolor que dejó sigue en el país como una herida abierta, punzante, que no deja de sangrar en mí por tu ausencia, mi dolor. 

 

Te arrancaron al nacer de los brazos de tu madre, mi hija… y la mataron. Fue un día de enero. Ni siquiera eso tengo, una fecha, pero llegará el momento en que tu abuela, quien te escribe y no dejara de buscarte, te hallará y entonces estarás donde perteneces. Y yo, podré morir en paz.    

Publicado la semana 33. 18/08/2019
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Abuelasdeplazademayo, Mujeresenlucha
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