11
Erika Prado

El muerto

Quiero dormir, qué viaje más pesado, qué cansado me siento y sin embargo, mi mente no para. Duelen los músculos de la espalda, los siento al moverme en este catre que raspa, huele a leña, maldito calor.

Los sonidos de afuera no dan paz a la noche, ese grillo parece que tiene amplificador. Los insectos duro que dale contra el foco del pasillo, apenas puedo verlos a través de la ventana sucia con marco de madera vieja, carcomida.

¿Cuántos años tendrá esta casa? huele a muchos, esa sombra es de… Un árbol. Ahí se forma un elefante, allá un avión, las formas que se descomponen con el aire me dan miedo ¿Espantarán en este pueblo? De seguro sí; si se me aparece el muerto le voy a pedir perdón ¿Por qué no puedo dormir ya? Mañana será un día horrible, los funerales se me hacen eternos, las flores huelen a tristeza y las miradas de todos te evaden, sienten lástima de tu dolor, son muchos funerales últimamente, si se pudieran cambiar e hiciéramos las despedidas físicas con alegría, celebrando lo que el muerto hizo en vida, quizá ya no se sentiría la culpa del sobreviviente y habría fiestas cheveres a cada rato, por lo menos para mí, voy a planear una fiesta para cuando me muera ¿Por qué hablo como si estuviera con alguien? 

Ojalá fueran vacaciones, el viento sopla y silva entre las ramas, hace pequeñas melodías, podría disfrutarlo… Aunque no tendría días libres en mi trabajo, entonces si son vacaciones ¿quiénes vendrán a despedir al viejo? si nadie lo quería más que sus tres mujeres. Debe andar paseando por las estrellas, volando en el universo, reintegrándose a él, ojalá eso sea la muerte, un paseo ¿y si sabe lo que pienso? Ay no, eso si da miedo. 

Publicado la semana 11. 13/03/2019
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
11
Ranking
0 4 0