47
DanielHR

La tutoría

–Ha tenido tiempo más que suficiente para solicitar esta tutoría –le espetó ella mirándole fijamente a los ojos–. Es inadmisible que, a dos semanas de terminar el curso, venga a entregarme unos trabajos que fueron marcados desde el primer día de clase.

Un pesado silencio se hizo en el despacho.

–Por favor... –empezó a decir él.

–Una tutoría –prosiguió ella– es para aclarar las dudas derivadas de los contenidos que se han impartido en el aula, no para pedir favores.

La forma en la que había pronunciado ese formalismo le desarmó. Él ya no la miraba. Había dado la partida por perdida.

–Es que es tremendo –bufó ella–. No asisten a clase y encima vienen al despacho con exigencias. Es inadmisible. En fin, haga el favor de retirarse. Le veré el día del examen –terminó la profesora antes de volver la vista hacia sus papeles.

Con lágrimas en los ojos, él se levantó y salió de la habitación. Tras cerrar la puerta, dejó el plato de sopa sobre el aparador y rompió a llorar. Algo tan simple como ayudarle a tomar la cena se había convertido en un calvario. No solo el Alzheimer de su madre iba cada día a peor, sino que además ya ni siquiera podía reconocerlo.

Publicado la semana 47. 24/11/2019
Etiquetas
Tutoría, Enfermedad, Alumno
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
47
Ranking
0 47 0