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DanielHR

El desquite de Argos

Ante su vista, fatigada por la vejez y tantos años de espera, se alzaba la impresionante figura de su amo. Puede que sus harapos fueran los de un mendigo, pero su porte era el de un rey.

En un último intento trató de levantarse, pero le faltaron las fuerzas. Y con un brillo de esperanza en los ojos, murió. El rey no lloró cuando sus compañeros sucumbieron ante los dioses, pero sí ante la crueldad de aquellos que querían usurpar su trono.

Dentro, Penélope lloraba y tejía...

Ulises desenvainó su espada y entró en el que había sido su hogar.

Publicado la semana 33. 15/08/2019
Etiquetas
Mitología, Perros, Ulises
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Género
Relato
Año
I
Semana
33
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