31
DanielHR

Diez años después

–A todo esto, ¿sobre qué querías que hablásemos? –dijo ella sonriendo y dejando la taza de café a un lado de la mesa.

–Verás –empezaste tú–. ¿Recuerdas la primera vez que fuimos al cine juntos?

–No me acuerdo ni de lo que comí ayer...

Aquello te descolocó, pero quisiste seguir adelante.

–Dime, ¿te acuerdas?

–No, Miguel, no me acuerdo.

Claro que no se acordaba. ¿Por qué iba a tener que hacerlo?

–Fuimos a ver "La otra cara del amor".

La verdad es que el título de la película invitaba al cachondeo.

–¡Hala, tío! –respondió ella mientras buscaba algo dentro de su bolso–. Menuda memoria... Oye, ¿se puede fumar aquí?

Joder, macho... ya le podrían haber dicho que iban a matarla allí mismo y ella tan tranquila, a lo suyo... Pese a todo, tú todavía abrigabas alguna esperanza.

–Pues... –titubeaste–. Creo que no... No estoy seguro, pero... Verás, como te decía...

–Señorita, haga el favor de apagar el cigarrillo –dijo el camarero desde el otro lado de la barra–. ¿No ha visto el cartel?

–Sí, sí... –respondió ella de malos modos–. Será capullo... –continuó murmurando por lo bajo–. Puta Ley Antitabaco... Perdona, ¿qué decías, Miki?

–Te estaba hablando de la primera vez que fuimos al cine...

–¡Ah, vale! Sí, me acuerdo... Fuimos con Alicia, ¿verdad?

Sí... La puta de Alicia... La puta carabina que siempre os seguía a todas partes como un piojo pegado... La que hacía las veces de amiga fea y que tus colegas te endosaron porque sí, porque sabían que no eras gay y no era cuestión de que te liaras con la guapa, que para eso ya estaban ellos. Así se hubiese despeñado por un barranco, la muy guarra...

–Exacto –dijiste tú contrariado. Te parecía increíble que se acordara más del putón de Alicia que de ti. Qué se le iba a hacer...–. Fue ese día, pero déjame que te siga contando...

–Espera un momento, ¿quieres? –contestó al tiempo que trasteaba en el teléfono–. Acaban de enviarme un mensaje.

Genial. Por si no fuéramos pocos, ya solo faltaba que sonara el jodido teléfono... Te acordaste de la madre de quien inventó el Whatsapp y de toda su parentela.

–¿Y bien? –dijo cuando terminó.

–Pues... Estábamos en la taquilla cuando...

–¡Ah, sí! ¡El cine! ¡Chico, mira que ha pasado el tiempo...!

–Sí, mucho tiempo...

Pero tú lo recordabas todo como si hubiera sucedido ayer: recordabas haberla visto salir de su portal con aquella camiseta negra tan ajustada, el paseo que separaba su casa del cine, sus cabellos rubios cayéndole en cascada sobre la espalda, las tonterías de las que hablasteis mientras hacíais cola en la taquilla... Tampoco te habías olvidado de aquella sonrisa que te dirigió cuando te ofreciste a pagarle la entrada...

–Laura, desde ese día yo... Para mí ese día fue...

Desde luego, no fue tu día...

–Oye –dijo ella interrumpiéndote por última vez–, que todavía no te he contado... ¿Sabes que me he casado?

Publicado la semana 31. 01/08/2019
Etiquetas
Amor, Adolescencia, Declaración
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
31
Ranking
0 35 0