16
DanielHR

La tarta

—Por favor, pruebe la tarta, abuela. Mi madre la ha preparado especialmente para usted.

Condenada niña. ¿De verdad era siempre así de amable?

—Tenga cuidado y córtela en trozos muy pequeños. ¡No quiero que se atragante!

Si quería llegar hasta el final, debía seguirle la corriente.

—¡Así! ¡Muy bien! —dijo ella dando pequeñas palmas.

¡Por Dios! ¿A qué demonios sabía aquella repugnante tarta? Nunca había comido nada tan amargo y desagradable.

—No coma tan deprisa, puede sentarle mal.

Cuanto antes terminara con aquella comedia, antes podría ajustarle las cuentas.

—El bosque está muy verde en esta época del año, ¿verdad? —dijo la muchacha volviendo la vista hacia la ventana.

Empezaba a dolerle la cabeza. Lo último que necesitaba era soportar una estúpida cháchara sobre el buen tiempo.

—¿Nota el sabor de las almendras, abuela? —continuó ella sonriente.

Aquel sabor...

Y fue entonces cuando se dio cuenta de la aterradora verdad.

Con el corazón latiéndole con fuerza, notó que cada vez le costaba más respirar. Sus ojos comenzaron a abrirse de forma desmesurada mientras sus labios, azulados por el veneno, boqueaban en busca de aire y dejaban a la vista unos afilados colmillos. Por un momento, su mirada se cruzó con la de la niña, que contemplaba la escena con frialdad. Aún pudo levantarse de la cama y tratar de extender hacia ella una de sus zarpas, tras lo cual se desplomó sobre el suelo entre violentas sacudidas.

Caperucita se arrodilló ante el inerte cuerpo del lobo y, tras palpar el hinchado vientre del animal, murmuró con entereza:

—Ha quedado usted vengada, abuela.

Publicado la semana 16. 17/04/2019
Etiquetas
Caperucita, Veneno, Perrault
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
16
Ranking
0 33 2